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QUEENANDREENA - "Drink Me" (Sanctuary / Rough Trade, 2002)
August 17, 2006 01:56 PM PDT
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¿Alguien se acuerda de Katie Jane Garside? Sí, si; aquella mocosa vulnerable, acicalada de muñequita maltratada, que lideró a los británicos Daisy Chainsaw a principios de los noventa. Para aquellos a los que le perdisteis la pista (o nunca antes la oísteis mentar) os comento que ahora va de un palo bastante más agresivo, pilotando un combo de rock alternativo bastante agresivo y molón.

Para que os hagais una idea, Katie canta en un registro bastante cercano al de P.J. Harvey o Björk cuando se ponen baturras, aunque los gritos de nuestra inglesita estén más en la onda de Kat Bjelland (Babes In Toyland) o Suzy Gradner y Donita Sparks (L7). Por lo demás, ya se sabe: susurros, gruñidos y una actitud bastante convincente que los hace despuntar de entre el pelotón de cola.

Si bien se aprecia una cierta evolución entre su debut, “Taxidermy” (Blanco Y Negro, 2000) y este “Drink Me”, lo cierto es que, por mucho que se esfuercen, llegan tarde al reparto de la tarta. Me explico: aunque han sabido desprenderse en gran medida del lastre gótico-siniestro que entorpecía sus canciones, la combinación de furiosos ramalazos punk y aviesa teatralidad metalero están más vistos que el tebeo. Aciertan al decantarse por una urgencia casi hardcore que les sienta estupendamente a canciones como “Pretty Like Drugs” y “Beneath The Skin”.

Seguramente este disco hará las delicias de las nuevas generaciones emocoretas y nu-metaleras, debido a esa molesta tendencia a la épica, la trascendencia y el “angst” existencial, pero sería injusto desdeñarle al grupo una cierta intensidad que acaba por otorgar algo de dignidad al conjunto.

Con todo, la cosa no pasa de potable, aunque hay quien habla maravillas de su puesta en escena en directo. Pero lo único corroborable es que las listas de éxitos todavía se les siguen resistiendo: su último lanzamiento, “The Butcher And The Butterfly” (One Little Indian Us, 2005) ha pasado con más pena que gloria a engrosar las cubetas de “serie media”.

En fin, que los hay que nacen con estrella...

* QUEENANDREENA - "Pretty Like Drugs"

DERHOOF DJ presenta... "Mix-Up #01"
August 17, 2006 11:23 AM PDT
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¿Qué tal una pequeña ráfaga de éxitos veraniegos apuntando a la pista de baile? Pues aquí tenéis vuestra racioncita de plomo en forma de "mix-up" casero, primates. Y todo por cortesía de vuestro humilde servidor.

A ver qué os parece la "play-list":

01. THINK TWICE - "Under The Bombs"
02. TALL BLONDE - "Don't Stop"
03. MANHEAD - "Birth, School, Work, Death"
04. C.S.S. - "Let's Make Love And Listen To Death From Above"
05. BLUES EXPLOSION - "Mars, Arizona" (DFA Remix)
06. DEATH FROM ABOVE 1979 - "Romantic Rights (Erol Alkan's Love From Below Re-edit)
07. PANICO - "Transpira Lo"
08. THE EX - "Theme From Konono"

Paciencia con la descarga y... ¡a disfrutarla!

* DERHOOF DJ - "MIX-Up At Podcast #01"

WHITEHOUSE - "Asceticists 2006" (Susan Lawly, 2006)
August 17, 2006 10:25 AM PDT
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El monstruo ha vuelto. Así de simple y llano. Que a estas alturas el señor Bennett siga provocando reacciones orgánicas de desazón y desasosiego empleando los mismos recursos que de costumbre, demuestra su condición de auténtico clásico. Lo suyo es exponer la perversa belleza de la violencia del mismo modo que Francis Bacon o Gaspar Noe; elevando el Mal a la máxima expresión artística, lo cual –convendrán conmigo- no es precisamente moco de pavo.

Sus nihilistas descripciones de la atrocidad alienada y las texturas gritonas dejan en pañales a sus alumnos más aventajados del Digital Hardcore. No es que tenga nada que objetar al trabajo de Alec Empire, pero es que comparado con este “Asceticists” lo suyo parecen monerías de cachorro domesticado. A Bennett no le pierde ni su necesidad por epatar, ni su expresividad coyuntural: hace tiempo que está por encima de eso. Quizá por eso mismo se mantiene fiel a su infalible e irritante fórmula de fluctuaciones de altas frecuencias, muros de ruido y chapoteantes barridos vocales. Su manera de recitar sigue manteniendo la vigencia dictatorial, marcial y psicopática de hace veinte años, hipnotizándonos con su discurso extremo.

Porque aquí hay mensaje, pollos, y no me refiero al tipo de jerga conceptual al uso, no. Bennett sigue fiel a su imaginario personal y toca todos los palos de su “corpus sexualis”, a los que esta vez añade una sucesión de violentas y gráficas evocaciones al 11-S, enriqueciendo su cotidiana galería de los horrores post-industrial. No falta ni la pedofilia paterna ("so picture a pet I could teach to dance / wouldn't you want to see its moves?") ni los fanatismos kamikazes ( “ripped tiny torso: nice new sandals / what coreography! / skinny boy arms form the cross/ heavy hand pulls down hard on uniformed mini-muscle").

Pero lo realmente gordo está en el tratamiento sonoro, trabajado al alimón con el habitual Phillip Best. La máquina aúlla en "Language Recovery"; los bajos de "Ruthless Babysitting" suenan a Aphex Twin pasado de vueltas con el drill’n’bass. El sonido siseante de amplificador chamuscado parece regurgitar agudos cuchilleantes en “Guru”, mientras que el instrumental "Nzambio ia Lufua” parece resolver la ecuación imposible del “drone” sintético y la eyaculación cibernética. A "Guru" le acompaña "Killing Hurts Give You the Secrets", especie de complemento en el que parece cambiarse el punto de vista del narrador, al tiempo que se aboga por los golpes de caja y las ocasionales rupturas de ritmo.

Y al fin llegamos al momento cumbre. "Ruthless Babysitting" me ha recordado a una de mis piezas favoritas de Whitehouse, la espeluznante "Why You Never Became A Dancer." En ambos casos, nos encontramos ante violentos retratos misóginos sobre almas disfuncionales y deshumanizaciones sexuales. Esta vez el terrible clima de chirridos se estructura sobre una amalgama inestable de pulso fracturado, reservando el veneno a la afilada lengua de Best: "however artfully framed on white gallery walls / I can look you in the eyes / and see what you spend your time doing / when it gets dark and messy".

En la carátula podemos leer la advertencia que acompaña cada nuevo lanzamiento de Whitehouse: “Música electrónica y acústica extrema; por favor, adquiérase con precaución”. En días como estos en los que este tipo de anuncios suelen ser empleados como meros ardides publicitarios, la cruda exposición del lado más abyecto de la psique humana en la que reincide Bennett le otorga el título definitivo de menajero oficial del MIEDO.

Con mayúsculas.

*WHITEHOUSE - "Ruthless Babysitting"

EXPERIMENTAL DENTAL SCHOOL – “Hideous Dance Attack!!!” (The Company With The Golden Arm, 2004)
August 17, 2006 09:06 AM PDT
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Pues sí, amigos: ya iba siendo hora de hablaros de mis chiflados favoritos de Oakland, CA. Si no fuera porque les precede su carácter de “perros verdes” del art-rock esquinado, estoy seguro de que Shoko Horikawa (teclado y sampler), Ryan Chittick (batería) y Jesse Hall (guitarra y voz) podrían haberse ganado el afecto de muchos de vosotros que a día de hoy glosáis las chifladuras de Deerhoof, Numbers, Hella o U.S.A. Is A Monster. Para enmendar de ahora en adelante la omisión por desconocimiento, no estaría de más que le dieseis un buen repaso a su canónico debut, “Hideous Dance Attack!!!”.

Siempre es un placer sucumbir a la danza poliédrica de “Taco Chakra”, a la angustia surrealista y punkarra de "Mayonaize Volcano, Ketchup Cave" o subirse a la noria para funambulistas “yiddish” de "Meyowch” y “Tractor Loves To Shuck Some Cows”. El disco es como un viaje esperpéntico y atroz por un parque de atracciones abandonado. Las extrañas sonoridades que Hall extrae a las cuerdas (merced a un “gadget” de construcción casera que gusta en denominar “guitar-o-bass”) complican aún más la jugada, aportándole enérgicas bocanadas de espasmo absurdo a cada rima. Los teclados parecen acuchillar polkas eslavas, retorcer bandas sonoras de “sci-fi” cincuentena y sin compasión. El resultado es un desopilante compendio de bizarrismo felliniano, cabaret perverso y valses grotescos en clave de humor negro que, excentricidades aparte, merecen mejor consideración por parte de todos ustedes de ahora en adelante.

Aunque a veces puedan sonar algo afectados y autoconscientes, una banda capaz de pergeñar descacharrantes monumentos a la bipolaridad circense (¡me río yo de las fanfarrias de Danny Elfman!) siempre serán bien recibidos. Por cierto, aprovecho para adelantaros que suscribo todas y cada una de mis apreciaciones con motivo de su reciente “2 ½ Creature” (Cochon, 2006), un maravilloso y emotivo recorrido por la barraca de monstruosidades de Burns, Lynch y compañía.

Como el Hombre de los Caramelos, conocerlos es amarlos; y ya se sabe que “aquí abajo todos flotan”, ¿no?

* EXPERIMENTAL DENTAL SCHOOL – “Meyowch”

V.A. – “Shock City Shockers” (Shock City / Polystar, 1998)
August 17, 2006 07:22 AM PDT
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Yamatsuka Eye (vocalista y fundador de Boredoms) produce y remezcla junto a Keigo Oyamada (más conocido como Cornelius) este potentísimo “sampler” de su recomendable sello discográfico. El resultado es un excitante y ecléctico recorrido por 23 bandas que han contribuido ha situar al país del Sol Naciente a la vanguardia del panorama musical internacional. Como en botica, aquí tenemos un poco de todo: desde electrónica experimental (atención al “feedback” de DJ Pica Pica Pica y su “Action Now”) a psicodelia tribal con apuntes étnicos (“Raga Gurjhari Todi” de Psycho Baba, con sitares orientales y muy mal rollo).

La capital importancia de la superbanda de Eye se deja entrever claramente en la abultada nómina de colaboraciones de miembros de Boredoms a través de sus numerosos proyectos paralelos: no os perdáis las angustiosas texturas esquizoides de OOIOO, lideradas por Yoshimi P-We o a Seiichi Yamamoto repartiendo secuenciaciones hipnóticas de impro-rock deslavazado en Rovo. Al final, el propio Eye se desmarca con par de ejercicios de drum’n’bass naif y atrofiado bajo los pseudónimos SkyEye y EyeEye, mientras Yoshimi y Oyamada se sacan de la manga una maravillosa miniatura semi-acústica y saltarina al abrigo de Standing Earth & Touching Air.

Aunque el recopilatorio ya tiene unos añitos (y cuenta con una estupenda secuela, “Shock City Shockers Vol.2” publicada en 2001), sigue dejando en evidencia a la plana mayor de occidente con respecto al gargantuesco talento de los “japos locos”. ¡Ah, y la portada es un ocurrente “customizado” de la portada del “Midnite Vultures” (DGC, 1999) de Beck que da risa solo de verla!

Banzai!

* EYEEYE - "Flyeye"

MISSION OF BURMA - “The Obliterati” (Matador, 2006)
July 31, 2006 08:09 AM PDT
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Roger Miller (voz y guitarra), Clint Conley (bajista) y Peter Prescott (batería) han vuelto a ponerse de máxima actualidad con un disco crudo, arriesgado y sin concesiones que no sólo les confirma como una de las banda más influyentes y decisivas de las surgidas al amparo del post-punk a principios de los ochenta, sino que demuestra la absoluta vigencia de su sonido en pleno siglo XXI.

Siguiendo la fulgurante estela de Wire, sus nuevas canciones suenan más ásperas, intensas y agresivas que nunca, poniendo en tela de juicio la escasa repercusión de su obra.

Sin duda, la errática trayectoria de Mission Of Burma (apenas tres discos en veinticuatro años de carrera) es la principal responsable de que el grupo sea actualmente un ilustre desconocido en nuestro país. Me cuesta creer que de lo contrario hubiese pasado desapercibida su energética aportación al nervio entrecortado de Gang Of Four, los acordes distorsionados de Pere Ubu y el acople telúrico de The Mekons.

De hecho, su pasión por el arrebato electrificado a todo volumen fue la desencadenante de la primera separación del grupo en 1983, tras la grabación de su fantástico debut, “Vs.” (Rykodisc, 1982). Según cuenta la leyenda negra del grupo, los chirriantes solos de guitarra y las violentas bases rítmicas de “Secrets”, “New Nails” o “The Ballad Of John Burma” acabaron por mermar las capacidades auditivas de Miller, haciendo necesario que la banda se tomase un descanso indefinido que se prolongó hasta “Onoffon” (Matador, 2002).

En “The Obliteratti” nos ofrecen un virulento despliegue de distorsión (“Spider’s Web”), pegada rítmica (“2wice”), melodías (“101 Pleasant Dream”), guitarras ariscas (“Careeing With Conviction”) y lisergia instrumental (“The Mute Speaks Out”) tan implacable como adictivo. Por si fuera poco, Bob Weston (Shellac) se incorpora de manera definitiva a la banda (tras el abandono de Martin Swope) en labores de producción y manipulación de cintas.

¡Sencillamente apoteósico, caimanes!

* MISSION OF BURMA - "2wice"

JOHN ZORN – “Moonchild” (Tzadik, 2006)
July 27, 2006 07:11 AM PDT
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Posiblemente nos encontremos ante el disco más salvaje y descabellado del saxofonista y compositor estadounidense desde su época en Naked City y Painkiller. A la sombra de sus más sangrientos logros en álbumes tan desquiciados como “Torture Garden” (Shimmy Disc, 1989), “Guts Of A Virgin” (Japanese Import, 1991) o “Buried Secrets” (Combat, 1992), la crudeza irredenta y la furia desatada de su reciente colaboración con los ogros de Mike Patton y Trevor Dunn (la mitad de Fantômas) y Baron (colaborador habitual de Zorn en Naked City y Masada) es de las que ponen los pelos como escarpias. Una tormenta de metal distorsionado, retorcido y aullante de abrumadora carga apocalíptica que te revuelve las entrañas y embrutece hasta límites insospechados cualquier concepción de vanguardia.

La coartada intelectual de “Moonchild” parte del interés de Zorn por aunar las fugas aurales de Edgar Varèse con la capacidad improvisatoria de los rituales chamánicos. Inspirándose en la figura del atormentado genio del surrealismo, el poeta francés Antonin Artaud y su estética revolucionaria y anti-racional, el álbum abunda en explícitas referencias a los escritos satanistas de Aleister Crowley, enarbolando la lanza de la provocación aural con solera e indagando en los márgenes menos acomodaticios del rock y la música experimental del nuevo milenio. La desaforada brutalidad de cada uno de los 11 temas que conforman “Moonchild”, embiste desde su aterrador arranque (“Hellfire”) y te avasalla durante cuarenta minutos de puro infarto. Un trabajo angustioso que hermana grindcore, free jazz y esoterismo (“Ghosts Of Thelema” es capaz de quitarle el sueño al fan más curtido) en un ataque frontal de estructuras endiabladas (“Abraxas”) y quiebros lacerantes (“Possesión”) contra cualquier tipo de ética preestablecida.

En cuanto consigues sobreponerte a esa escalofriante invocación del Mal titulada “616” (según los especialistas en la materia, el verdadero “número de la bestia”), la potencia de “Equinox” te desarma, dejándote indefenso ante la atmósfera enrarecida de la titular, “Moonchild”, con los claustrofóbicos quejidos de Patton arañando las paredes de una jaula como si se tratara de una bestia encerrada. El espectacular cierre del disco (la tríada de las tinieblas, formada por “Le Part Maudit”, “Summoning”y “Sorceress”) resume a la perfección la extrema sensación de amenaza y delirio que se desprende de un álbum que deambula entre la luminosidad espiritual y la enajenación demoníaca.

Una obra maestra enferma, brutal y sin parangón alguno a este lado del Purgatorio.

JOHN ZORN - "Hellfire"

FANTÔMAS - “Suspended Animation” (Ipecap, 2006)
July 27, 2006 05:53 AM PDT
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He aquí la enésima demostración del genio esquivo y marciano de Patton y su innata capacidad para el despiste, el asombro y el aplauso. Para empezar, parte de una ocurrencia de lo más peregrina y absurda como excusa argumental del disco (¡cada canción se corresponde con una oda a cada día del mes de Abril!), desmontando el tópico y restándole solemnidad a la idea de álbum conceptual. Por si fuera poco, el enfoque es más propio de una banda sonora de dibujos animados que de un LP de Fantômas al uso.

El hecho de que la excentricidad habite en la delgada línea que separa el puro genio de la simple payasada, resulta una dificultad añadida a la hora de enjuiciar el disco. Respetando el leitmotiv del calendario, “Suspended Animation” consta de 30 cortes, siguiendo la estructura del primer trabajo de la banda y redundando en sus constantes habituales: heterodoxia estilística, polirritmia espasmódica, silencios y estruendos, caos sonoro y demás materia retorcida.

De entre semejante despliegue de pirotecnia furiosa lo mismo asoman apuntes innovadores (efectos sonoros de “cartoons” y melodías de juguete deslavazadas- y motivos recurrentes) que recurrentes (los inimitables gorgoritos de Patton y las atmósferas de “spaghetti western” de frenopático).

Puede que con este álbum no consigan ganarse la admiración de nuevos seguidores. Aún así sus fieles de siempre pueden estar tranquilos porque, aunque el debate sobre la condición genial de Patton sigua abierto, lo único que queda claro es que el muy bastardo desborda talento a manos llenas.

Y a juzgar por lo escuchado, el manantial de ideas todavía no ha dado visos de agotarse.

* FANTÔMAS - "04-04-05 / April 4th, 2005"

TEST ICICLES – “For Screening Purposes Only” (Domino, 2006)
July 27, 2006 05:43 AM PDT
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Os concedo que, a simple vista, resulta tentador meterlos en el mismo saco que Kasabian, Kaiser Chiefs, Bloc Party y demás sensaciones de temporada. Pero te advierto que estarías cometeriendo un error casi tan grande como el de la NME al encumbrar a los Artic Monkeys.

Porque, para empezar, estos niñatos (dos de sus miembros todavía no han cumplido los veinte) cuentan en su haber con un pedazo de torpedo titulado "Circle. Square. Triangle" que, sin ser su mejor canción, desmonta por sí sola cualquier presunción de banda prefabricada al servicio del “hype”.

Pero, aunque nos suelten otro par de castañazos sensacionales, tampoco es que aporten nada nuevo en esto de revisar el post-punk bailable con visos de un sintetizado y chirriante hardcore trotón (DFA 1979, Ex-Models, Mae-Shi, etc...), salvo una refrescante dosis de adrenalina adolescente que es muy de agradecer. Las enérgicas cuerdas vocales de Sam Merrann parecen esforzarse en emular los registros de Jordan Billie y Johnny Whitney de The Blood Brothers en un rasgo de bisoñez interpretativa que, aún así, no le resta ni un ápice de efectividad a canciones como “Your Biggest Mistake” y “Maintain The Focus”.

En una polémica decisión para evitar que el circo mediático creado en torno a ellos llegase a desbaratar los prometedores apuntes de rugiente personalidad que se atisbaban en temas como “What’s In The Box?”, el grupo anunció su inmediata disolución. Ya sea éste un acto de rebeldía contra la industria o un alarde de actitud “punk” malentendida, se me ocurren pocos grupos asi de coyunturales que resulten tan fáciles de digerir y suenen tan sólidos, toscos y airados.

“Fast food” con fundamento… y a otra cosa.

* TEST ICICLES - "Boa Vs. Phyton"

THESE ARMS ARE SNAKES – “Oxeneers or the Lion Sleeps When Its Antelope Go Home” (Jade Tree, 2004)
July 27, 2006 05:23 AM PDT
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Parece increible que en la actualidad el “sonido Seattle” siga asociado al "grunge" hasta el punto de que bandas como ésta, Minus The Bear o Pretty Girls Make Graves tengan que emplearse a fondo para huir de la molesta etiqueta. Avalados por un prometedor EP de debut –“This Is Meant To Heart You” (Jade Tree, 2003)- These Arms… se esmeran en corresponder a las esperanzas que muchos pusieron en ellos en el momento de su lanzamiento. Y lo hacen con un humeante primer LP que no sé muy bien si resultará ilustrativo del nivel de madurez alcanzado en los últimos años por el grupo pero, desde luego, consigue convencer con su post-hardcore atropellado y “screamo” durante unos bastante bien aprovechados 45 minutos.

Funcionan cuando ostentan su talante más aguerrido y lacerante (“Angela’s Secret”, “Big Time”) y demuestran tablas para la épica post-rockista con el instrumental “Gadget Arms” y la instrumentación de ritmos desbocados de “Greetings From The Great North Woods”. Quizá adolezcan de una notoria falta de originalidad y de cierto sentido de la oportunidad, pero en el plano musical consiguen defenderse de maravilla, sacándole un buen rendimiento a sus limitadas pretensiones.

Las ampulosa aportación de Matt Bayles, productor de variopinto currículo (Botch, Pearl Jam e Isis, entre otros) puede haber jugado un poco en su contra; de cualquier forma, no es un mal comienzo. En cuanto se quiten de encima los últimos resquicios de su molesto bagaje emo, estoy seguro que la cosa ganará muchos enteros.

* THESE ARMS ARE SNAKES - “Greetings From The Great North Woods”

HÜSKER DÜ - "Candy Apple Grey" (Warner, 1986)
July 27, 2006 05:04 AM PDT
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Al verano siguiente de finiquitar "Flig Your Wig" (SSR, 1985) y siguiendo los pasos de The Replacements, abandonaron SST para firmar con Warner, a cambio de mantener el control creativo sobre el material y reservándose el derecho a producir ellos mismos sus discos. Cuando la noticia llegó a los medios, la prensa musical (y muy especialmente los "fanzines") comenzaron a cuestionar la integridad de la banda y a conjeturar sobre el mediocre resultado de la operación.

Pero una vez más, la salida a la calle del nuevo álbum consiguió acallar las denuncias de sus detractores al demostrar a crítica y público que con su salto a la multinacional el sonido de la banda no se había visto comprometido en absoluto. De hecho, si algo se puede decir del disco es precisamente todo lo contrario: que suena más personal y menos comercial -si cabe- que los dos anteriores. Es decir, que a Warner le salió el tiro por la culata y tuvieron que enfrentarse a un disco lleno de aristas y demasiado más agresivo y oscuro de lo que cabría desear.

Desde una primera escucha se percibe el mayor peso de Grant en el acabado final de las canciones, que en muchos casos se sustentan en su familiar y agresivo redoble. Pero lo cierto es que lo mejores temas son además los más tranquilos: Mould entrega dos nuevas y amargas baladas acústicas ("Too Far Down" y "Hardly Getting Over It") y Hart se desquita con líneas de teclado psicodélicas en su hermosa “No Promises Have I Made”. Se suceden los grandes aciertos melódicos, dando pie a verdaderas cumbres de su cancionero, como "Sorry Somehow" o "Don't Want To Know If You Are Lonely" de una rotundidad y un lirismo desgarradores.

Pero el violento arranque, “Crystal”, discordante y ruidoso, supone un conato de rebeldía que echa por tierra cualquier atisbo de comercialidad, al apostar por letras duras y melodías desquebrajadas y entregar -una vez más- justo lo contrario de lo que se espera de ellos. De nuevo se encontraban nadando a contracorriente, con las cada vez más pronunciadas diferencias internas acentuándose y las presiones por parte de la discográfica en aumento, algo que se pondría todavía más de manifiesto al finalizar la gira de presentación del disco.

HÜSKER DÜ - "Flip Your Wig" (SST, 1985)
July 21, 2006 12:29 PM PDT
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Según los rumores que circulaban por aquel entonces, para cuando comienzan a preparar este disco, Mould ya bebía demasiado y había entrado en una peligrosa espiral de agresividad y autodestrucción que le hacía perder demasiado a menudo los papeles. La cosa se agravaría todavía más al diagnosticársele problemas respiratorios, momento en el que sus compañeros comienzan a preocuparse seriamente por su salud y se producen los primeros roces serios en el seno del grupo.

Mould, con apenas 25 años, lucía un aspecto desastrado y enfermizo a consecuencia de sus excesos con las drogas y el alcohol. Fumaba tres cajetillas diarias, padecía ansiedad a causa del “stress” y se comportaba como un verdadero psicótico...

En vista de las tensiones internas con motivo de la inestable situación personal por la que atravesaba Mould, parece un milagro que así y todo, "Flip Your Wig" acabase saliendo adelante tan sólo ocho meses después de su todavía humeante trabajo anterior. Trece nuevas cargas de melodías "punk-pop" (más la hiriente y extraña “The Baby Song”) que no ocultan una excesiva exposición a la discografía básica de los Beatles. De hecho, canciones como “Hate Paper Doll” o “Makes No Sense At All” no desentonarían demasiado en el ínclito "Revolver" (Capitol, 1966), llegando incluso a versionar el “Ticket To Ride” de los "Fab Four" de Liverpool.

Con este disco la banda trascendió el “ghetto” del circuito radiofónico universitario y se dio a conocer de cara al público masivo. Sus temas eran programados en las emisoras de todo el país e incluso hicieron un par de apariciones televisivas, tras lo que llegaron las primeras ofertas de las “majors” discográficas, que veían en ellos un interesante potencial pop que terminaría abriéndoles de par en par las puertas al “mainstream”.

* HÜSKER DÜ - "Make No Sense At All"

HÜSKER DÜ - "New Day Risisng" (SST, 1984)
July 21, 2006 12:16 PM PDT
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Aún no recuperados completamente del esfuerzo sobrehumano que supuso “Zen Arcade”, el grupo decidió encerrarse de nuevo en el estudio para aprovechar su imparable racha creativa, grabando el igualmente imprescindible "New Day Rising", en el que destilaron todavía más su sonido.

A pesar de haber sido repudiados por la escena “hardcore” al completo, el entusiasmo y el apoyo que recibieron desde las “college radios” contribuyó a insuflarles la confianza suficiente para que no dudasen en tomar prestadas de nuevo las armonías vocales de los The Beach Boys más experimentales, incluir teclados, cantar canciones de amor o introducir dulces pinceladas de pop soleado a su cruda interpretación del "post-punk".

Lo que ganaron en optimismo no les hizo perder la perspectiva, abrazando el caos con la enérgica y despiadada “Plans I Make”, sonando disonante y “arty”, con una actitud que no desmerece en absoluto al empleado por cualquier otro ejemplar “underground” de la época (Big Black, Swans o Sonic Youth incluidos).

Para los que prefieran su faceta más "amable", ahí quedan temazos de hirviente urgencia pop: "I Apologize", "Books About UFO's" o "I Don't Know What Are You Talking About".

Cosa fina, oiga.

* HÜSKER DÜ - "I Apologize"

HÜSKER DÜ - "Zen Arcade" (SST, 1983)
July 21, 2006 11:52 AM PDT
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En Octubre de 1983, Bob Mould, Grant Hart y Greg Norton viajaron a California para encerrarse en el estudio de Redondo Beach en compañía del productor de Black Flag, Glenn Lockett. Cuarenta y cinco horas después habían grabado la totalidad de las canciones que formarían parte del álbum doble "Zen Arcade", además de un par de descartes y una versión (insuflándole nueva vida al “Eight Miles High” de The Byrds), llegando incluso a superar el original.

A lo largo de la maratoniana sesión, arremetieron con rabia homicida contra la totalidad de las sillas del estudio para registrar los efectos de sonido que acompañan a la canción “Pride”. Tras tomarse el tiempo justo para dar cuenta de unas cuantas tazas de café y masticar una parca hamburguesa, volvieron al estudio para ultimar las mezclas definitivas en una nueva sesión continua de cuarenta horas.

En total, ochenta y cinco horas después y cuatro mil dólares más tarde (que incluían los desperfectos de mobiliario) habían dado cuerpo a uno de los álbumes dobles imprescindibles de la historia del rock y reconducido su carrera, entrando en una ascendente etapa de inspiración artística que los convertiría en banda de culto y referencia a la hora de referirse a la música estadounidense de los últimos veinte años.

Aunque “Zen Arcade” puede ser considerado como un disco de punk, subvierte el género y se abre a la condición de “álbum concepto” sobre la entrada en la vida adulta iniciada por el "Tommy" de The Who, uno de los favoritos de la banda.

En su tercer corte, “Never Talking To You Again”, Mould se atreve con un hermoso y melancólico tema acústico de aliento folk, al tiempo que en la cara B del segundo disco el grupo entrega el excelente “Reoccurring Dream”, catorce minutos de épico, innovador e improvisado "jazz-punk" (junto con la inolvidable y rabiosa "I'll Never Forget You", de lo mejor del disco).

Por supuesto, tuvieron que soportar injustas e infundadas acusaciones por parte de los sectores más cerriles que les dan la espalda, señalándoles como unos vendidos a la causa del dólar...

Nada más lejos de la realidad, puesto que no se trata ni de lejos de un obra convencional y mucho menos de una trabajo comercial. Al margen de la repulsa de los puristas del punk, la crítica musical acertó a juzgar “Zen Arcade” como lo que es: una visionaria obra maestra que combina melodías pop con el característico aire punk de la banda y que establece un puente hacia la “new wave”, el "acid rock", el "free jazz", la psicodelia, el folk y el sonido “sixtie”.

Del mismo modo, el disco obtuvo un éxito especialmente rotundo en las radios universitarias, donde sonaba sin descanso junto a otros álbumes igualmente míticos de la época, como el “Let It Bleed” de The Replacements, "Double Nickles Of The Dime" de The Minutemen y el "Reckoning" de los primeros R.E.M.

* HÜSKER DÜ - "I'll Never Forget You"

GANG OF FOUR - "Entertainment" (EMI, 1979)
July 21, 2006 11:34 AM PDT
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De repente, un buen día te levantas y descubres que uno de los secretos mejor guardados del “post-punk” británico de finales de los setenta marca tendencia en la nueva moda musical de la NME. Una vez superada la estupefacción inicial, descubres que huestes de imberbes "indie-rockers" reciclados los sitan como principal influencia de sus repetitivas tonadillas “nueva-oleras”.

Como ya ocurriera en el pasado, de golpe todo el mundo parece haberlos escuchado desde siempre. Una molesta sensación de “deja vu” ante la total falta de humildad y vergüenza del “hype” revivalista te empujan a sentarte ante la pantalla del ordenador para dar buena cuenta de la vida y milagros de los responsables de uno de tus discos de cabecera.

Ya va siendo hora de retribuir la deuda.

1977, Universidad de Leeds. John King (carismático vocalista), Andy Gill(guitarrista de ritmo rasposo), Dave Allen (bajista metronómico) y Hugo Burham (percusionista del tedio) forman Gang Of Four, una de las bandas más impotantes y desconocidas del rock más incómodo y versátil. Tenían ritmo, alma y mensaje y supieron obrar en consecuencia, sumándose a gente tan oscura y reivindicable como The Fall, Mekons y Lilliput, protagonizando una de las etapas más excitantes e innovadoras de la historia de la música británica moderna.

Precursores en esto de hacer mover el esqueleto mientras la cabeza piensa (la música de baile considerada como arma política), se sirvieron de todo un verdadero arsenal de recursos a su alcance para prender fuego al “dancefloor” en aras de una utópica revolución socialista que nunca llegaría. Hoy en día, con !!! recriminándole al ex-alcalde de la Gran Manzana, Rudy Giuliani, su férrea y surreal política "anti-baile", la lucha de estos punks versados en los entresijos del terrorismo intelectual y el funk incendiario parece perpetuarse en el tiempo, haciéndoles acreedores de un halo de merecido heroísmo visionario.

Con su música sincopada y adictiva, prefiguraron los futuros logros de Fugazi. Pero donde Fugazi y los suyos ponían el acento en la gravedad y la lucha, ellos preferieron entregarse al combatismo lúdico, la ironía de los textos publicitarios y la sarcástica y cruel observación de las costumbres sociales del mundo moderno.

La potente carga de mala leche que destilaban la retórica dialéctica de sus canciones venía convenientemente condimentada con un irresistible sentido del “groove” que les llevó a copar en varias ocasiones los primeros puestos del "Top Ten". Y todo ello sin perder una ápice de garra en su discurso.

El polémico “clang’n’roll” (bautizado por la prensa musical del momento en un intento de reproducir los peculiares rasgueos metálicos de la guitarra de Gill) se ha revelado con el paso del tiempo como uno de los más logrados exponentes de catarsis y liberación en el rock’n’roll. En su época despertaron inquietudes y suspicacias sobre ante la validez de su arriesgada propuesta artística. Muchos fueron los que (todavía hoy en día) los acusaron de impericia instrumental, debido a su extraño “modus operandi” musical.

La formidable sección rítmica formada por Allen y Burham aportaba juguetonas líneas funky de una urgencia y frescura contagiosa y bailonga, que servían de perfecto contrapunto a las distorsiones semi-desafinadas de un Gill que nunca quiso dar el paso que separa al diletante amateur del músico profesional. Su instinto minimalista y "kamikaze", unido a una desmedida pasión por el acople, le hicieron objeto de numerosas puyas por parte de los virtuosos de siempre, que no supieron apreciar a tiempo su condición de visionario de las seis cuerdas.

Por otra parte, la inflexión de King, con su voz distante, confusa y alienante, tampoco encajaba demasiado con los cánones habituales de la época. Lo suyo era un recitado seco, cortante y declamatorio, en la línea del patentado por Mark E. Smith de The Fall e

TALKING HEADS - "Remain In Light" (Sire, 1980)
July 21, 2006 11:16 AM PDT
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El decisivo "Remain In Light" suele considerarse como la verdadera cumbre expresiva del grupo, en la que aciertan a cohesionar los hallazgos expresivos de sus brillantes antecedentes. A estas alturas, la presencia de Eno adquiere una importancia destacada en el resultado final, pudiendo atribuírsele una parte importante de la autoría del disco.

Las secciones de vientos, los arreglos imposibles de cuerda y los coros explosivos ideados por la banda, se enriquecen con la poderosa amalgama de percusiones africanas, los ritmos funk y los teclados electrónicos de inspiración pop que les permite adentrarse libremente en vericuetos cada vez más experimentales.

El dinamismo de “Born Under Punches (The Heat Goes On)” o el caos desbordante de “The Great Curve”, conviven con pasajes más introspectivos (“Listening Wind”, “Houses In Motion") y oscuramente electrónicos (“Seen And Not Seen” y “The Overload”), sin alejarse de las coordenadas prefijadas en “Fear Of Music”.

La crudeza y el nihilismo de los textos de Byrne adquieren un protagonismo mayor que en otros discos de la banda, pero están perfectamente integrados, retomando el discurso en el punto justo donde lo habían dejado y dando incisivas muestras de un pesimismo mordaz.

Sin ir más lejos, en el célebre single “Once In A Lifetime” cuestionan los convencionalismos sociales, el triunfo capitalista (Byrne canta: “and you may find yourself in a beautiful house / with a beautiful wife / and you may ask yourself - ‘well ... how did I get here?"), la apatía y el conformismo (los coros replican: “letting the days goes by”). De este modo consiguieron el más difícil todavía: captar la esencia de su tiempo de la manera más simple y llana posible, conectando con su audiencia y retratando a una generación escéptica y desarraigada con una vigencia todavía actual e incontestable.

* TALKING HEADS - "Once In A Lifetime"

TALKING HEADS - "Fear Of Music" (Sire, 1979)
July 21, 2006 11:04 AM PDT
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La cosa se pondría aún más interesante en su nueva aventura con Eno, donde la sección rítmica gana aún más en pegada y se perciben los primeros acercamientos a los ricos sonidos africanos en la fascinante “I Zimbra”, incluyendo el texto surrealista del poeta Hugo Ball.

La banda al completo se emplea a fondo para facturar un tercer largo que se distancia de sus predecesores a través de un sonido cada vez más ominoso que hace honor al título del disco. Siguiendo la tónica general y en contra de lo habitual, el subterráneo sentido del humor de Byrne comienza a diluirse, conservando su esencia incómoda, pero resultando del todo menos gracioso. Canciones como “Life During Wartime” (“this ain't no party / this ain't no disco / this ain't no fooling around”) o “Heaven” ("Heaven is a place / where nothing ever happens") son un claro ejemplo de ello.

Ahora van más en serio que nunca y, como músicos, se compenetran a la perfección. Aunque Byrne asume en solitario los créditos compositivos, Weymouth y Franz se encargan de trabajar los temas a partir de “jams” para explorar así las posibilidades del nuevo material hasta las últimas consecuencias.

El hecho de que el conjunto no brille a la misma altura de esfuerzos anteriores se debe a que nos enfrentamos a una obra de transición y que lo que restan de inmediatez lo compensan con riesgo y experimentación, allanando el camino para una definitiva obra de madurez que no se haría esperar demasiado.

* TALKING HEADS - "I Zimbra"

TALKING HEADS - "More Songs About Buildings And Food" (Sire, 1978)
July 21, 2006 10:55 AM PDT
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Un año después de su lección de situacionismo contemporáneo, sorprenden de nuevo con este particular tratado sobre el "bailar de arquitectura”. Auspiciados por el omnipresente buen olfato de Brian Eno a los mandos de la mesa de sonido, el resultado de nuevo es muy “arty”, claro, solo que en esta ocasión incluso se atreven a llevar más lejos sus juegos con las estructuras y las melodías del pop y el rock, combinando acústica y electrónica con cimbreante sentimiento funk, incluyendo descartes de su álbum de debut e inéditos compuestos para la ocasión.

Suenan más compactos, beneficiados por una producción más trabajada que se deja ver especialmente en las mezclas, poniendo especial énfasis en el bajo y la batería. Sus delirios son cada vez más bailables y el ritmo vence a la palabra. Por su parte, Byrne –aúnque más contenido- continúa en estado de gracia como letrista e intérprete, conviendo el tratamiento en primera persona de “Psycho Killer” en una parodia al mundo de la farándula “downtown” en la corrosiva “Artist Only”. Pero si por algo es recordado el disco, es por sus dos últimos cortes (sendas versiones, curiosamente), que contribuyeron a hacerles merecedores de un disco de oro y a conquistar el beneplácito unánime de la crítica.

Lo primero lo consiguen con su estupenda versión del clásico de Al Green "Take Me to the River" (que todavía hoy es programada con asiduidad en M-80) y lo segundo con "The Big Country", una lúcida muestra de la visión poco complaciente que tiene Byrne sobre su país y que ilustra el enfrentamiento dialéctico entre el artista y su público de un modo inusualmente directo, sirviéndose de la antigualla de Chuck Berry para desmontar el patriotismo clásico del rock’n’roll.

TALKING HEADS - "77" (Sire, 1977)
July 21, 2006 10:45 AM PDT
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Dicen de ellos que fueron los primeros en subirse a un escenario con ropa de calle y que, sin pretenderlo, acuñaron una pose artística que prefiguraría los inicios del “indie-rock” norteamericano de los noventa. Cuentan que en los inicios de su carrera eran puro nervio, emoción desbocada y minimalismo subliminal. Pero para cuando decidieron poner fin a su andadura (doce años después) ya habían recorrido un largo camino con paradas en el funk, la música étnica, el folklore latinoamericano y el pop melódico de guitarras.

En el tiempo que separa su primer álbum de 1977 de su despedida en 1988, llegaron a convertirse en una de las bandas más respetadas y admiradas por la crítica musical de los ochenta. Aunque semejante coctelera estilística llegase a empachar en ocasiones y el carácter excesivamente auto-consciente y pretenciosamente intelectual de su música pueda suponer un lastre a la hora de juzgarles objetivamente, su indudable talento y carisma los convierte en una de esas cada vez más escasas e influyentes referencias de culto.

Resulta curioso pararse a pensar que una buena parte de los grupos más innovadores, lucidos y originales de finales de los setenta son fruto de las escuelas de arte. Algo impensable a día de hoy, en vista de la precaria situación que atraviesa el sistema educativo actual. Pero es que eran otros tiempos y otras mentalidades...

Imagina, querido lector, a tres ingenuos estudiantes de diseño de Rhode Island que en 1974 deciden mudarse a Nueva York con el encomiable propósito de montar un grupo de punk-rock. Se llamaban David Byrne (guitarra y voz), Tina Weymouth (bajo) y Chris Franz (batería) y juntos dieron salida a semejante torrente de creatividad que, en apenas un año, les hacía merecedores de telonear a los mismísimos Ramones en su templo del CBGB. Con el tiempo comienzan a ser considerados como los “raritos del barrio” y despiertan la expectación suficiente en la pujante escena de la Gran Manzana como para hacer que el teclista Jerry Harrison (miembro fundador junto a Jonathan Richman de los ínclitos Modern Lovers) se proponga incorporarse definitivamente al grupo.

Sire Records apuesta por ellos y les proporciona los medios necesarios para registrar su primer elepé, donde hacen gala de una extraña desviación rock hacia las melodías mutantes y los recitados excéntricos e intelectualmente violentos (presentes, sin ir más lejos, en su fundacional “Psycho Killer").

El disco se abre con "Uh-Oh, Love Comes to Town", una canción pop más bien convencional, que sorprende a los seguidores del grupo al hacer gala de un sonido cercano a las producciones “bubblegum” de finales de los sesenta. Con todo, los primeros guiños a la Motown y los sones caribeños pronto hacen acto de presencia, junto al saludable e irónico contenido de las letras de Byrne y su característico registro vocal, poniendo de manifiesto que la música de los “bustos parlantes” huye de los cánones tradicionales.

Lo que en un principio podría interpretarse como una concesión, pronto se revela como una broma malintencionada que abre camino a composiciones más arriesgadas de ritmos rotos, voces en falsete y excentricidades acústicas. Aunque su crédito artístico es incuestionable, el álbum suena bastante disperso, cayendo incluso en defectos achacables a su naturaleza de “ópera prima”. Parecen empeñarse en sonar extraños, caóticos y delirantes, como para desmarcarse de sus compañeros de la escuela “art rock” y convertirse en los excéntricos oficiales de la clase.

Y lo cierto es que lo consiguien, gracias sobre todo a temas como el ya mencionado “Psycho Killer” que se erige buque insignia de la banda y los populariza rápidamente en su meteórica ascensión a las listas de ventas con un retrato hostil, sexy y progresivamente violento (“don’t touch me / I’m real like a wire”) inspirada en el agresivo y patológico comportamiento del

DANCE DISASTER MOVEMENT - "We Are From Nowhere" (Din Mak, 2003)
July 15, 2006 01:50 PM PDT
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Aunque en el fondo (y en la forma) nos encontremos básicamente ante otra banda de tantas que explotan el filón "retro" del "disco-punk", el talante gamberro y la naturaleza volátil de sus composiciones hacen que la pareja de hecho formada por Kevin Disco (talentoso multi-instrumentista) y Matt Howze (prodigioso percusionista) haya pasado rápidamente a engrosar mi lista de favoritos.

Exprimiendo lo poco que queda ya de original en B-52's, Iggy Pop, Suicide y The Contortions, su propuesta se abre paso a golpe de teclados saturados de "fuzz" agresivo, "sintes" aquejados de "reverb" espacial y contundentes cajas de ritmos.

Han sabido posicionarse del lado más acelerado y abrasivo del punk (como una imposible combinación electro-canalla de Ex-Models o The Blood Brothers) para entregarnos un disco de lo más estimulante.

En los surcos de su debut, estos primos promiscuos y embrutecidos de Pink Grease nos ofrecen mucho más ruido y algunas que otras sabrosas nueces: no os perdais “I Want Your Sass” (en homenaje explícito a la tribu de James Chance) y la arrolladora maquinaria rítmica de “C’est La Vie”, dos invitaciones abiertas al baile desnaturalizado y sincopado, tan efectivas como adictivas, en las que juegan a su antojo con material inflamable de primerísima categoría.

* DANCE DISASTER MOVEMENT - "C'est La Vie"

BE YOUR OWN PET - "Be Your Own Pet" (Ecstatic Peace / Universal, 2006)
July 14, 2006 04:40 PM PDT
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Hasta hace bien poco sus credenciales se limitaban a un par de singles bastante apañados (uno de ellos editado por Rough Trade), un EP y varios hectolitros de sudor derramados en su paso por los escenarios de Glastonbury y Reading. Con su primer lanzamiento han conseguido auparse de un salto a los primeros puestos de los “charts” británicos y se esfuerzan por ganarse una credibilidad que muchos les niegan por su evidente “pedigree” de grupo “fashion”.

Asi que, por aquello del qué dirán, los ahijados de Thurston Moore (quien los reclutó para Ecstatic Peace, filial de Universal) nos ofrecen un larga duración generoso en cuanto a porrazos fulminantes y guitarras relinchantes, que suena como una estampida de búfalos y se disfruta en poco más de media hora de fiebre garagera sin mácula. El encabritado e insolente batiburrillo sónico de “Wildcat!”, “Adventure” y “Girls On TV” no consiguen acallar los berridos de una Jemina Pearl: lo más parecido a asistir a una pelea a bofetadas entre Karen O y Debbie Harris por apoderarse del micrófono. Si Courtney Love escuchase atentamente los alardes macarras de “Fuuuuuun” o “Bicycle Bicycle You Are My Bicycle” fijo que se moriría de envidia.

¿Qué si suena bien? Juzguen ustedes mismos, que ahí tienen quince incandescentes canciones que calan como la metralla. Probablemente serán todas iguales, ¡pero es que no te da ni tiempo a darte cuenta! Cuando quieres pararte sobre alguna de ellas ya se ha terminado el disco... y te quedas con ganas de más.

Que ya es bastante, ¿no?

* BE YOUR OWN PET - "Girls On TV"

LOVE IS ALL - "Nine Times The Same Song” (What's Your Rupture? / EMI, 2006)
July 14, 2006 03:50 PM PDT
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Dicen por ahí que las mejores esencias vienen en frascos pequeños. No sé si estos suecos lo tendrían en cuenta a la hora de meterse en el estudio de grabación, pero desde luego saben hacer honor a la sabiduría popular y aplicarla al “indie rock” de baja fidelidad en un discazo que remite a Comet Gain y aporta sofisticación y frescura a un género no siempre bien entendido por sus bienintencionados practicantes. Quizá el secreto esté en ser plenamente consciente de las limitaciones de cada cual y no intentar dar gato por libre, tanto en lo lírico como en lo musical.

Las notas de xilófono que acompañan las guitarras de “Turn The Radio Off” insisten en que, también en el pop, “menos es más”. El entusiasmo con el que desgranan “Talk Talk Talk Talk” y “Busy Doing Nothing” (casi como si Huggy Bear repasasen los discos de Dexy’s Midnight Runners y de Subway Sect) o los aires surf de “Turn The TV Off” te ponen a brincar como un colegial. El broche de oro lo pone “Trying Too Hard”, bonita a rabiar y nada babosa.

Saludable, vigorizante y honesto, “Nine Times The Same Song” es un discazo que te reconcilia con el “twee” pop hipervitaminado y la cara más amable del post-punk británico. Tonto de ti si dejas pasar por alto uno de los imprescindibles de este verano.

Posiblemente un (pequeño) clásico moderno.

“Come on kids / click your fingertips”

* LOVE IS ALL - "Busy Doing Nothing"

TV ON THE RADIO - "Return To Cookie Mountain" (4AD, 2006)
July 14, 2006 02:57 PM PDT
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Un par de años después de su aplaudido “Desperate Youth, Blood Thirsty Babes” (Touch & Go, 2004), David Sitek (el geniecillo oculto tras los Liars), Kyp Malone y Tunde Adebimpe regresan a la palestra internacional con la intención de perpetuarse. Y casi diría que lo consiguen con creces, a base de amortizar convenientemente el remanente de influencias soul, funk y “no wave” de su nuevo cancionero.

La fuerte carga negroide de su sonido otorga una fuerte importancia de las voces y el ritmo, con un acento “arty” muy de agradecer. Los matices golosos de las inflexiones vocales, las melodías oscuras y los instrumentos con vida propia dan pie a un disco todavía más potente que el anterior. El inicio avasallador de “Wolf Like Me”, las percusivas “Tonight” y “Wash The Day Away” y la urgencia de “Playhouses” no dejan lugar a dudas.

En su ascendente trayectoria artística pueden alardear de codearse con otras luminarias del ritmo hipnótico y psiconautas de los estados gaseosos, como Liars o Animal Collective. En la delicada “Province” cuentan además con la colaboración a los coros de David Bowie, fan confeso de los firmantes de “Staring Than The Sun”.

En lo ideológico, su apuesta por el humanismo los empuja a pronunciarse sobre el panorama sociopolítico post 11-S en piezas como “Blues From Down Here” y “Hours”, asumiendo el relevo de Marvin Gaye de cara a la descereída audiencia del siglo XXI. La vertiente poética y social huye con inteligencia de los tópicos y les infunde una respetable pátina de credibilidad muy poco habitual en los tiempos que corren.

Esta pasada primavera han estado girando con Nine Inch Nails, coincidiendo en varios “bolos” con la excitante resurrección de Bauhaus, para pasmo de rockeros, góticos, fans de lo industrial o despistados en general que todavía no saben muy bien donde ubicarlos, ni qué hacer con ellos. Ni siquiera ellos mismos, creo yo.

Gran disco, en cualquier caso.

* TV ON THE RADIO - "Wolf Like Me"

AUTOMATO - "Automato" (Dim Mak, 2004)
July 14, 2006 12:06 PM PDT
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Esta joven formación neoyorquina de hip hop blanco se dio a conocer con este apreciable homónimo, avalado por la producción de James Murphy y Tim Goldsworthy (DFA) lo que supone toda una garantía a la hora de rubricar “hits” en potencia.

“Walk Into The Light”, "The Single", “My Casio” y “The Let Go” son firmes candidatas al título, gracias a la sabia combinación de tradición (los "sampler" de las míticas “block parties” y la técnica del “scratchin’” heredada de la “old skool”) y modernidad (bases indietrónicas y melodías de marcado aliento pop). Su mirada al género es fresca, desprejuiciada y está abierta a todo tipo de influencias.

Comienzan por reconocer a los Beastie Boys como inspiración básica de su música, para luego citar "Songs Of Experience" (Stateside, 1969) de David Axelrod, el "Tago Mago" (Mute, 1971) de Can y el "Surfer Rosa" (4AD / Elektra, 1988) de los Pixies entre sus vinilos favoritos de todos los tiempos.

Entre tanta heterodoxia creativa aún queda un hueco para ciertas cadencias jazz, funk, dub y "urban"; a medio camino entre el “flow” de Andre 3000, Jay Z, Cannibal Ox y Ghostface y los “beats” de Pete Rock, Talking Heads o Kraftwerk.

Jumbo de The Livesavers (compinche de Quannum – DJ Shadow) les regaló un espléndido "remix" de su “Walk Into The Light” elevándolo a la categoría de himno trotón. Mientras esperamos nuevas noticias suyas, se entretienen participando en el disco de "remixes" de Bloc Party, "Silent Alarm Remixed" (Sony, 2005), poniéndole ritmillo al "Price Of Gasoline".

* AUTOMATO - "The Single"

C.S.S. (CANSEI DE SER SEXY) - "CSS" (Sub Pop, 2006)
Explicit
July 13, 2006 10:21 AM PDT
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Desde Sao Paulo llegan estas “garotas” electrificadas con ganas de comerse el mundo. Mucho “new wave”, bastante de electro y algo de sonido Diplo (se comenta que les une una bonita amistad con la pareja de baile de M.I.A.) para este cruce canalla entre Le Tigre y The Knife. Lo suyo es pura diversión desmelenada para quemar calorías y reírte de todo, algo que hoy en día es muy de agradecer.

Hace menos de un año, apenas contaban en su haber con un par de EP's autoeditados (¡con cada copia incluían un CD-R virgen para que se lo tostases a un amigo!) titulados “Em Rotterdam Ja E Uma Febre” y “A Onda Morta / Uma Tarde Com PJ”. El útlimo de ellos incluyía un par de "bootlegs" cariocas de divertido calado "amateur" -"One Way Or Another Vs. Teenage Kicks" y "I Wanna Be Your JLo (Sleater-Kinney Version)"- además de una versión del “Hollywood” de Madonna que ríete tú de La Terremoto de Alcorcón...

Fue más o menos por entonces cuando los gerifaltes de Sub Pop se deciden a editarles su debut homónimo. Hasta el mismísimo Malcom MacLaren (que sabe muy bien cómo funciona el frívolo negocio discográfico) les ha dado ya el visto bueno para llegar a convertirse en todo un éxito de ventas a nivel mundial.

Su primer sencillo, el divertidísimo “Let’s Make Love And Listen Death From Above” (Sub Pop, 2006) se ha convertido en cuestión de meses en todo un “hit” alternativo en la Red y es sólo cuestión de tiempo que les abra de par en par las puertas de los clubs más selectos. Con temas tan contagiosos y representativos de su lenguaraz idiosincrasia como “Meeting Paris Hilton” o “Art Bitch”, está más que claro que lo que les sobra son argumentos para desbancar a las Chicks On Speed y quedarse tan anchas.

¡Cuidadín, Peaches!

* C.S.S. - "Let’s Make Love And Listen Death From Above”

ONEIDA – “Happy New Year” (Jagjaguwar, 2006)
July 13, 2006 09:29 AM PDT
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He de reconocer que me he llevado una considerable sorpresa con el octavo disco del trío de Brooklyn. Quizás porque en sus anteriores “Secret Wars” (Jagjaguwar, 2004) y “The Wedding” (Jagjaguwar, 2005) no supe apreciar ningún tipo de indicio que anticipase la enésima vuelta de tuerca. Para empezar, conviene aclarar que enfrentamos a lo que parece ser un disco conceptual sobre los ciclos de la Naturaleza y la Vida. En “Happy New Year” los conceptos de Muerte y Reencarnación son empleados como moneda de cambio existencialista, con la banda ejerciendo de Virgilio en su descenso al purgatorio. Sobre el papel la cosa pinta mal, lo sé; pero es lo que tiene la psicodelia “arty”, así que tampoco hay de qué preocuparse una vez superados nuestro prejuicios iniciales ante semejante pretenciosidad.

“Distress” inaugura el trayecto de forma ominosa y poética, con aires monacales y una inquietante reflexión sobre la fragilidad de la existencia (“so fades the lovely blooming flower / frail, smiling solace of an hour / so soon our transient comfort flies / and pleasure only blooms to die"). Afortunadamente, el poso místico comienza a diluirse en la psicodelia jazz de la titular “Happy New Year”, donde las irrupciones de “drones” ruidistas que los encumbraron con su modélico “Each One Teach One” (Jagjawugar, 2002) comienzan a hacer de las suyas, contribuyendo esta vez a la elaboración de atmósferas fantasmales.

“Up With People” ya es harina de otro costal, retomando los ritmos marciales y bailables y dejando un hueco para la esperanza entre tanto misticismo circunspecto. En momentos como este es cuando la banda despliega sus recursos a fondo, esforzándose por domar un “groove” esquivo y saltimbanqui, preñado de distorsión. La intensidad de “History's Great Navigator's” y “The Misfit” se aleja del tono abrasivo, pero resulta igualmente efectiva.

Pero quien busque por aquí castañazos de la talla de “Caesar’s Column” o “$50 Tea”, lo llevan claro. Esto es otra cosa; y aunque no mata, mejora a cada escucha.

* ONEIDA - "Up With People"

ENON - "High Society" (Touch & Go, 2002)
July 13, 2006 08:23 AM PDT
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En su segundo elepé, la banda de John Schmersal (ex-Brainiac), Rick Lee y Steve Calhoon (ambos en The Skeleton Keys) nos ofreció el que, a día de hoy, sigue siendo su mejor trabajo. Tras sus titubeantes comienzos con “Believo!” (See Thru Broadcasting, 2000), la incorporación de Toko Yasuda (Blonde Redhead) contribuyó en gran medida a cristalizar las ambiciones del grupo, aportando una delicada vena pop a su habitual indie-rock espasmódico y ruidoso. La combinación de ambas facetas les permitió enriquecer su paleta sónica con “samples” y melodías más elaboradas, acercándolos cada vez más a sus admirados Olivia Tremor Control.

Las primeras cuatro canciones del disco apuestan por la divertida heterogeneidad que caracteriza a su sonido desde entonces. Los tintes garageros de “Old Dominion” y las programaciones sintéticas de “In This City” casan a la perfección con la melancolía híbrida de “Count Sheep”, lo mismo que la estupenda “Window Display” podría definirse como un “crossover” indie-pop entre Pavement y Magnetic Fields. Lo que en “Believo!” era más bien eclecticismo coyuntural (a medio camino entre Pixies y Beck), se convierte ahora en fresca versatilidad. Como señalaba antes, la contribución de Yasuda resulta decisiva: su voz y el acompñamiento los zumbidos nueva oleros de los “sintes” en “Disposable Parts” y “Shoulder” así lo demuestran.

El gancho pop de “Natural Disasters” y “Sold!” contagian a la rabiosa “Pleasure And Privilege” y a la rareza distorsionada de “Native Numb”, reforzando la validez de un estilo a la vez contradictorio y coherente que los emparenta directamente con Le Savy Fav, Folk Implosion y Spoon en esto de desmontar los convencionalismos del indie-rock.

* ENON - "Diposable Parts"

SUPERSYSTEM - "Always Never Again" (Touch & Go, 2005)
July 12, 2006 05:57 PM PDT
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Surgidos de las cenizas de El Guapo, Supersystem se estrenan en esto del electro-dance-funk con una base bastante sólida. Destroyer, Cafarella y Cohen conocen a la perfección el resbaladizo terreno que pisan y hacia dónde han de progresar y moverse sus canciones. Ya no queda sitio en sus composiciones para la experimentación con el sonido que lastraron sus anteriores trabajos para Dischord.

Se acabaron los “tape-loops” expansivos, las estructuras “free jazz” y los devaneos post-rock. Esta vez se han decidido a profundizar en los ritmos electrónicos con una intención más abiertamente bailable, al rebufo de los !!! de "Louden Up Now" (Touch & Go, 2004) y los Out Hud de “Let Us Never Speak of It Again” (Kranky, 2005). Quizás sea por eso que las repeticiones de los patrones rítmicos y los ritmos pesados huyen del dub para resguardarse en el funk.

Así y todo el plan no les acaba de funcionar, aunque en ocasiones ("DefCon", "The Tragedy") se acerquen bastante a materializar sus propósitos. La síncopa de “Click-Click” y “Miracles” o los ecos arábigos sintetizados de “The Love Story” resultan ejemplares a la hora de concluir el computo general de la operación: estimable, pero fallida. Esperemos que atinen más y mejor con las veleidades experimentales en su inminente “A Million Microphones” (Touch & Go, 2006) aunque tampoco sería justo pedirle peras al olmo.

Que para eso ya están los Liars.

* SUPERSYSTEM - "DefCon"

PÁNICO - "Subliminall Kill" (Tigersushi, 2006)
July 12, 2006 05:05 PM PDT
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Después de apadrinar a Las Perras del Infierno, Christian Vogel presenta para el mercado internacional el post-punk electrificado y trotón de sus paisanos chilenos. “Subliminal Kill” aporta una fresca ráfaga de gamberrismo “chingón” al catálogo de Tigersushi y, de paso, nos congracia con nuestros vecinos latinos del Nuevo Mundo.

A simple vista, parecen algo así como la réplica hispana a The Rapture. Incluso cuentan ya con su “The House Of Jelous Lovers” particular, la saltarina y fundacional “Qué pasa, wei”. Con ella puede decirse que nace la “niu wei” charra, adoptando para sí la estética de bandas “gringas” también adscritas al movimiento revivalista. Hasta se atreven a enmendarles la plana a los mismísimos LCD Soundsystem en otro “jitazo” (con “j”) de la talla de “Transpira Lo”. Y es que con el desenfadado uso del “spanglish”, las acertadas bases rítmicas y un saludable sentido del humor a prueba de bombas, se bastan y se sobran para ganarse nuestra simpatía desde la primera escucha.

¡Y vaya si lo consiguen! Con canciones como “Anfetaminado” (un rescate de sus inicios musicales, que se remontan a mediados de los 90 y que casi podría colar por una reencarnación bastarda de Deshechables), “Guerra Nuclear” (humorismo conspirativo post 11-S, sin nada que ver con petardadas tipo Alma-X) o “Rosita” (la combinación perfecta entre rockabilly, “twist” y trompetas frijoleras), demuestran la validez de la máxima “más vale caer en gracia que ser gracioso”.

Por si fuera poco, su adaptación de "Lupita" (un mambo original del padre del género, Dámaso Pérez Prado) aporta las gotas justas de exotismo y nos prepara para la delirante intoxicación de mezcal y peyote de "Iguana" en la que el cantante, Eddie Pistolas, juega al despiste ("you look like god, baby, on this rock / Iguana mexicana falling down") en medio de una enchilada de efectos marcianos, cencerros guasones y “scratches” jalapeños.

"New York, Santiago, París, Barcelona..." enumera Eddie Pistolas en "Santiago Song" con el bajo adhesivo de Carolina Tres Estrellas y la batería sincopada de Seba a pleno rendimiento. Toda una declaración de principios que no puedo emparentar con Plastilina Mosh y que resulta de lo más compatible e ilustrativa cob respecto a sus irónicas intenciones cosmopolitas.

“¡Llu ar jánguin arraund, mameluco!”

* PÁNICO - "Transpira Lo"

DEATH FROM ABOVE 1979 - "Romance Bloody Romance: Remixes & B-Sides" (Universal, 2005)
July 12, 2006 02:47 PM PDT
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Si con “You’re The Woman, I’m Machine” (Last Gang / Vice, 2004) te hicieron sudar sangre, será mejor que te prepares porque el dúo más “sleazy” de la escena “dance punk” han decidido no tomar prisioneros en su ataque frontal a las pistas de baile. Lo que sorprende es que el artefacto resultante funcione más como una colección de “reinterpretaciones” y rarezas que como un álbum de “remixes” al uso. Con la excepción de “Better Off Dead” (una “cover” de lo más respetuosa firmada por la banda La Peste) y la inédita “You’re Lovely (But You’ve Got Lots of Problems)”, el disco se compone de un total de once “remixes” de lo más irregulares.

El invento funciona bastante bien como complemento al original, ofreciéndonos hasta cuatro versiones diferentes de sus rotundas “Romantic Rights” (atención a la aportación infalible de Erol Karan) y “Black History Mounth”. Incluso los propios Sebastián Grainger y Jesse F. Keeler participan de la fiesta, protegiéndose bajo sus alias Mstrkrft (Keeler jugando a ser Daft Punk) y Girl on Girl (Grainger guarreando con el “nu-disco”).

De entre los participantes los hay quienes salen mejor y peor parados, aunque lo que prima es el cachondeo. Unos toman el camino del dance y lo pegotean todo de “hiccups”, “handclaps” y demás efectos “disco” (“Sexy Results”) y otros le dan un baño de “house del guapo” (Jesper Dahlbäck) o aberran impunemente con el rollo ibicenco (Alan Braxe & Fred Falke).

Lo que está fuera de toda duda es la naturaleza bromista del disco así que, poniéndonos un poco estrictos, solamente un par de ellos (Alkan, Justice) pasan la prueba del algodón. Eso sí, sólo por escuchar el descacharrante “Black History” de Josh Homme y los violines a contrapelo de Final Fantasy os aseguro que ya vale la pena. Y encima es mucho más divertido, insolente y fiestero que el “Silent Alarm Remixed” (Sony, 2005) de Bloc Party

¡Qué se le va a hacer! Definitivamente, están locos estos canadienses...

* DEATH FROM ABOVE 1979 - "Romantic Rights (Erol Alkan's Love From Below Re-Edit)"

HOT SNAKES - "Audit In Progress" - (Swami, 2004)
July 12, 2006 01:23 PM PDT
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El tercero de Hot Snakes es un disco de los que se salda, casi sin esfuerzo, con un notable de los altos. No parece que nada haya cambiado en el seno de la banda con la incorporación del ex-Sea Of Tombs, Mario Rubalcaba, a la batería. Y es que, si algo funciona, ¿para qué vas arreglarlo? Al fin y al cabo, esto es rock’n’roll, nena.

La influencia del pasado de John Reis maltratando las seis cuerdas con Rocket From The Crypt se pone de manifiesto en cuanto arranca “Retrofit”. Pero es su bagaje junto a Rick Froberg en Drive Like Jehu lo que prevalece a la hora de enfrentarse por primera vez con la titular, “Audit In Progress”, en la que hacen referencia a pasados problemas legales con su anterior casa discográfica ("I pay nothin' for nothin / audit me / audit me / I don't give a shit") haciendo gala de una chulería despampanante. Del mismo modo, Froberg se desgañita en el climax de “The Mystic Decade”, un pepinazo del mejor garage punk de los últimos años. Y qué decir del efecto de órgano en “Lovebirds”... ¡pues que The International Noise Conspiracy se morirían por él, por supuesto!

Que no os quepa la menor duda que el mejor piropo que se le puede hacer a este disco es que después de escucharlo resulta inevitable que se te suba la sangre a la cabeza.

Y si es en vinilo, mucho mejor.

* HOT SNAKES - "Audit In Progres"

CLINIC - "Winchester Cathedral" (Domino, 2004)
July 12, 2006 11:54 AM PDT
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El problema de Clinic reside en precisamente en una de sus principales virtudes. A estas alturas el grupo ha alcanzado un sonido distintivo y reconocible desde la primera escucha que imposibilita cualquier reacción de sorpresa en el oyente. Lo que no quiere decir que “Winchester Cathedral” sea malo en absoluto, sino que amenaza con agotar la fórmula que tan excelentes resultados les proporcionó en el pasado.

Aún dentro de sus limitaciones, el tercer disco de los de Liverpool refleja la insobornable apuesta de la banda por el “art rock” oscuro de “Walking With Thee” (Domino, 2002), su anterior trabajo. De hecho, la influencia de sus logros más inspirados parece “vampirizar” el tono de las nuevas composiciones, como es el caso de "Come Into Our Room" con respecto a "Thank You (For Living)". El desasosegante pálpito de haber perdido la chispa hace mella en varios momentos del disco, dejando entrever demasiado las costuras del disfraz quirúrgico. "Circle of Fifths" y "W.D.Y.Y.B." están al borde del “pastiche” (ritmos ululantes, guitarras surf y alienación vocal) mientras que el discreto instrumental "Vertical Takeoff in Egypt" parece más propio de un recopilatorio de “caras B”.

Pero que no cunda el pánico, que no todo van a ser malas noticias. En “August” juguetean con unas cimbreantes percusiones “klezmer” que les permite cogernos desprevenidos, lo mismo que la zarabanda mutante de “Anne” o los “mantras” de clarinetes que suenan de fondo en la vibrante “The Magician” y que auguran cosas todavía mejores. Y mira tú por dónde, que al final nos cuelan un par buenas de verdad, como esa especie de “spaghetti-western” en clave “beatnik” que es “Home” y, sobre todo, la acertada atmósfera canterburiana que acompaña el inesperado registro soul de “Home #2 (a.k.a. Falstaff)”.

Sin embargo, estas ráfagas de genio demuestran que Clinic siguen funcionando mejor en las distancias cortas. Basta con remitirnos a sus fascinantes y arrebatadores Ep’s para desear que recuperen el fuelle de antaño y se vean, por fin, en condiciones de ofrecernos ese gran disco que hace tiempo que nos han prometido... y todavía nos deben.

* CLINIC - "The Magician"

V.A. - "The DFA Remixes: Chapter One" (DFA Recordings, 2006)
July 12, 2006 10:08 AM PDT
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Hace un par de años que James Murphy alcanzó la popularidad como líder de su proyecto de “disco-punk” avanzado LCD Soundsystem. Aunque a gran parte de su público se le escapaba, por aquel entonces Murphy ya contaba con una sólida trayectoria como músico y productor a sus espaldas.

Junto a su compinche Tim Goldsworthy funda The DFA, la entidad bicéfala responsable de la auténtica reactivación de la música de baile de raíz roquera. Una verdadera bocanada de aire fresco entre tanto refrito y viaje al pasado que pugnaba por la recuperación del excéntrico “mutant disco” de principios de los 80 y abogaba por la fusión entre funk y punk. Su propuesta nace para devolver la carnalidad asociada al rock a la “dance music” e infectar al rock de otro tipo de hedonismo: el de las pistas de bailes.

Con un poco de perspectiva, la primera conclusión que uno puede extraer de todo esto es que la industria del rock tiende por defecto al conservadurismo (pensemos en el enésimo “revival” del punk-rock y el revisionismo del post-punk más chillón, por ejemplo) en lugar de arriesgarse a probar suerte con recetas de sonidos más arriesgadas. Precisamente por eso sería una lástima que los esfuerzos de DFA por dotar de dignidad a una escena tan proclive a la autocomplacencia cayesen en saco roto.

Todavía más importante que el debut de LCD Soundsystem son las muchísimas (y excelentes) remezclas que el equipo Murphy-Goldsworthy han facturado para mayor gloria de nombres claves del indie, el rock telúrico y el pop de diseño y que nos ofrecen (por si todaví te faltaba alguna) en este gozoso primer volumen recopilatorio. Resulta asombroso comprobar cómo una vez más la maquinaria rítmica de DFA obra el milagro a partir de originales remozados de The Chemical Brothers, The Blues Explosion, Gorillaz o Le Tigre. No sólo les sale bien la jugada, si no que consiguen lo imposible: que suenen primitivos, “groovies” e irresistibles. Fieles al espíritu de las “block parties” del Nueva York de los setenta, inoculan krautrock, electrofunk, house y disco a cada tema, sacándose del bolsillo una docena de piezas de puro oro. Sin duda alguna, la mejor música dance popular de último lustro.

Aunque se guardan lo gordo para el final (habrá que esperar a otoño para degustar un segundo volumen con “remixes” de gente tan variopinta como Goldfrapp, N*E*R*D o Nine Inch Nails), lo cierto es que el nivel está alto; incluso estratosférico, diría yo. Entre lo más destacable: las apropiadas reconversiones del "Emerge" de Fischerspooner y el "Another Excuse" de Soulwax; los bajos gordos y trotones del “Mars, Arisona” de la banda Jon Spencer y el desarrollo "house" del inevitable “Dance To The Underground” de Radio 4.

Asi que, ya sabes: si no bailas, ¡es que estás muerto.

*THE BLUES EXPLOSION - "Mars, Arizona (DFA Remix)"

THE ADVANTAGE – “The Advantage” (5 Rue Christine / Kill Rock Stars, 2004)
July 12, 2006 09:05 AM PDT
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Este clásico absoluto del bizarrismo consolero (el nombre de la banda proviene de su enfermiza obsesión con el “joystick” de Nintendo) cuenta con una continuación –“Elf Titled” (2006)- que suma una nueva lista de 16 nuevas versiones instrumentales de las sintonías clásicas de los videojuegos de la NES a su demencial repertorio.

En estos días de PS2 y XBox es de agradecer que esta panda de “jambos” locos se entregue a semejante ejercicio de estilo nostálgico y que además lo hagan con tanta enjundia. Porque la pericia instrumental del cuarteto es absolutamente alucinante, consiguiendo que la cosa no se quede en agua de borrajas, ocurrencia tonta o broma sin gracia. Claro que siendo un proyecto paralelo de la gente de Generic (uno de los secretos mejor guardados del “underground” norteamericano) era menester que la cosa les saliese redonda.

Partiendo de semejante material de derribo, se las ingenian para marcarse vacilonas y sorprendentes “covers” de "Ghosts 'n' Goblins", "Metal Gear", "Zelda", "Mario Bros.", “Castlevania”, tan adictivas como los videojuegos originales. Imagina a que sonarían unos Trans Am emperrados en post-rockear con la Sega Mastersystem y te acercarás bastante al “flipe” en 8 bits que te proporcionarán estos entrañables chalados.

(Muy) buena música para revisar tu vieja colección de “Micromanía” y “Hobby Consolas”.

* THE ADVANTAGE - "Ghosts 'n' Goblins"

PART CHIMP – “Come Over” (Rock Action, 2005)
July 12, 2006 08:08 AM PDT
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Hace un par de años que llevan dando que hablar en los mentideros londinenses a raíz del éxito de su “Cover Me” –“single” extraído de su enérgico debut “Chart Pimp” (Monitor, 2003)- donde demostraron una saludable tendencia hacia el nervio y el ruido blanco. Con motivo de su segundo larga duración, el fichaje más reciente de la escudería de sus paisanos Mogwai, promocionan al alza para desmarcándose de compañeros de fatigas menos afortunados como On Thin Ice y Like Hurricane.

El resultado de este “Come Over” se asemeja bastante a una refriega de las guitarras de Sonic Youth y los parches saturados de Lightning Bolt, manteniendo un nivel bastante alto de desenfreno distorsionado. Su principal arma es el torrencial volumen con el que desbaratan cualquier concesión ocasional al medio tiempo, desplegando una buena ración de ritmos infranqueables y chorros de distorsión que dan forma a un álbum que arranca a balón parado (la espectacular brutalidad de “Bakahatsu”) y avanza a dentelladas hasta alcanzar la cima con las contundentes “Hello, Bastards”, “War Machine”, “Punishment Ride” y “30,000 People”. En el camino se dejan otros notorios ejercicios de “stoner rock” esquizoide, "fuzz" mutante y hardcore deslavazado que harán las delicias de los aficionados a Sunn O))), And You Will Know Us... y Shellac.

Sin duda, una de las sorpresas más agradables de la temporada pasada. ¿A qué esperas, simio?

* PART CHIMP - "War Machine"

MCLUSKY – “Mcluskyism” (Too Pure, 2006).
July 12, 2006 06:31 AM PDT
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Mi primer contacto con el trío galés se remonta al emblemático “Mclusky Do Dallas” (Too Pure 2002), un poderoso trabajo de indie rock leñero y reminiscencias post-hardcore. Desde entonces, cada uno de sus entusiastas elepés -incluyendo el bisoño "My Pain and Sadness Is More Sad and Painful Than Yours" (Fuzzbox, 2002)- se han ganado un rinconcito privilegiado en mi discoteca. Tras obsequiarnos con el incendiario “The Difference Between Me And You Is That I’m Not On Fire” (Too Pure, 2004), la banda decidió dar carpetazo al asunto y despedirse con este imprescindible recopilatorio en el que recogen sus obras completas. Si todavía no estás familiarizado con ellos, no deberías dejar pasar la oportunidad de hacerte con esta caja de tres cedés (también disponible en una económica versión en formato sencillo, recogiendo todos sus singles) que incluye el grueso de su discografía oficial y un puñado de jugosos añadidos: tomas en directo, “demos”, rarezas y “outtakes” de estudio. Como se suele decir, “así se las ponía a Fernando VII”, chaval.

Desde sus comienzos la banda se caracterizó por su encomiable habilidad a la hora de impregnar cada una de sus composiciones de un volátil y abrasivo sentido de la urgencia que rápidamente los encumbró (junto a los decepcionantes Idlewild) como una de las promesas más interesantes del panorama “underground” del Reino Unido de finales de los noventa. Con una sensibilidad afín a The Fall, Gang Of Four y los primeros Fugazi, Mcluscky facturaron un buen par de espléndidos himnos abrasivos como “Lightsabre Cocksucking Blues” y “To Hell With Good Intentions”, que se bastan por sí mismos para reivindicarles como lúcidos exponentes de la escena post-punk británica. Influenciados por Adolescents, Big Black y Pixies a partes iguales, sacaron el mejor partido posible a sus correosos ritmos y cuerdas afiladas en temas como “Joy”, “Rice Is Rice” y “That Man Hill Not Hang” (con un bajo que parece sacado del “How I Write Plastic Man” de The Fall).

Pero uno de los aspectos más disfrutables del combo es, sin duda, el vitriólico sentido del humor que desprenden sus letras y que los emparientan más allá del mero ramalazo estético con Andy Gill y compañía. En su vibrante “Without MSG I Am Nothing”, la voz desafiante y desafinada de Andrew Falkous entona un desesperado y chirriante falsete que nos canta las verdades del barquero ("everywhere I look is a darkness / I get my MSG from digital TV / you are the only one who has no trousers on") sobre una caótica capa de zumbidos y aullidos por cortesía del mismísimo Albini, productor de sus dos últimos(y sensacionales) trabajos.

A reivindicar.

* MCLUSKY - "Without MSG I Am Nothing"

DEVALO - "Demo" (El Taller Electrónico, 2006)
July 11, 2006 02:15 PM PDT
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"DEVALO llegan en pleno proceso de transformación tras despojarse de su anterior nomenclatura Triquinoise (horroroso pero entrañable nombre: ¿un grupo en 2005 revindicando el mítico sello de Corcobado?). No en vano, es su primera aparición pública bajo esta nomenclatura.

En este nuevo viaje musical nos encontramos ante cuatro rapaces, entregados en cuerpo y alma a la reinterpretación del kraut rock por una vía ruidista y cuasi industrial. Con retazos de metal extremo y mentalidad "free jazz" su música se muestra agresiva, hedonista, catártica, marcial y cruda.

Todo ello llevado por una inquebrantable mirada hacia el radicalismo y el deseo de sonar diferentes a todos los clichés que se han estandarizado en los últimos años bajo la etiqueta del post-rock.

¿Existe alguna banda de chavales de veintipocos años en el mundo a la que si le preguntas por su grupo favorito te contestan, apasionados, uno que la Einstürzende Neubauten, otro a Shellac, otro Akauzazte y otro Jr.?. Pues sí, habitan en El Taller Electrónico y solo giran sus espaldas al mundo, cuando se suben con toda su pila de cachivaches a un escenario a desatar su pasión por el ruido.

Y no saben lo felices que nos pusimos cuando nos enteramos de su existencia."

- Javier Becerra (Feedback-zine, Ruta 66)

Nota: Ya podéis descargaros su estimulante maqueta en: http://www.myspace.com/devalo

* DEVALO - "Menguele"

V.A. - "Sonic Mook Experiment: Hot Shit" (Blast First / Mute, 2003)
Explicit
July 11, 2006 12:47 AM PDT
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Todavía a la espera del volumen cuarto, el explícito epígrafe nos advierte sobre el contenido de la referencia más reciente de la colección. Calentito y directo: pura “fast food” que, si bien no alimenta, resulta apetecible a paladares rasposos y maleducados como los nuestros.

Seguimos sin saber muy bien cómo lo hacen, pero nuevamente aciertan con la receta: ni más ni menos que Pink Grease, Erase Errata, Ex Models, Radio 4 y !!! reunidos en un mismo paquete. Aunque se cuele alguna que otra nadería sin mayor relevancia (Puppy B & Donny C, Montana Pete o Queens Of Noize), las contribuciones de Part Chimp, Big Two Hundred, Klang o Bane Overload amortizan sobradamente el minutaje.

Las sorpresas desde el bando de Crack Village vs. Radioactive Man y Kings Have Long Arms nos recuerdan que es conveniente no bajar la guardia, mientras que Whitey y The Martini Henry Rifles demuestran haber hecho los deberes.

En comparación, es el conjunto de canciones más agresivo de toda la serie, además de uno de los más estrictamente bailables. Más equilibrado que su predecesor, se resiente menos del dictado de las modas y eso siempre se agradece.

¿O puede que no?

* EX MODELS - "Sex Automata"

V.A. - "Sonic Mook Experiment: Future Rock And Roll" (Blast First / Mute, 2002)
July 11, 2006 12:41 AM PDT
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Bajo una nomenclatura que despertaría sarpullidos en la parroquia del Ruta 66, McLusky se arma de valor (contando con el apoyo de una multinacional a sus espaldas) y se lanza a apadrinar a jóvenes bandas que reflejan su pasión por los ritmos sucios y el talante agresivo del rock y la electrónica más experimentales. Decidido a que cada volumen de la colección cuente con una personalidad propia y sirva de escaparate público de los últimos hallazgos en materia independiente, se saca de la manga una nueva colección bailonga y crapulera.

Desaparecen los grandes nombres de la parrilla de salida, cediendo el paso a las nuevas hordas rockeras: The Eighties Matchbox B-Line Disaster, Ikara Colt, McLumsky (nada que ver con su mecenas), The Beatings, The Parkinsons, National Bandit o The Buff Medways (acompañados por el gran Billy Childish), entre otros. Al igual que en el caso de A.R.E. Weapons, varios de sus protegidos llegan a popularizarse y a firmar jugosos contratos con grandes compañías (caso de Liars, Yeah Yeah Yeahs o The Hives), lo cual no hace sino confirmar su olfato para los negocios.

En resumen, valores al alza para un recopilatorio especialmente enfocado a la nueva ola rockera del NME, que lo mismo nos da en plena cara con una de cal electrónica, que nos suelta otra de arena punk-rock garagera. Entre los mejor parados, Fat Truckers y Clinic repiten méritos junto a Zongamin, Whitey y Electrelane; The Drug Punks, Some Product y The Martini Henry Rifles se quedan a las puertas y el rompedor tema de Mu Chan Chan sorprende como indiscutible triunfador del lote. Aún así, hay adrenalina y jaleo suficiente como para justificar una nueva entrega.

Por cierto: los tres volúmenes oficiales de Sonic Mook Experiment editados hasta la fecha llegan envueltos convenientemente en paródicos remedos de la misma estética "sleazy" que suele copar con calculado mal gusto las portadas de las revistas de tendencias. Porno chabacano, mensajes anti-consumistas y consejos de auto-ayuda para solaz del coleccionista iconoclasta.

Compra o muere, so "trendy"!!!

* MU CHAN CHAN - "Smash It With A Brick"

V.A. - "Sonic Mook Experiment" (Hub Recordings, 2001)
July 11, 2006 12:18 AM PDT
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La primera recopilación de la serie apadrinada por Sean McLusky reúne los diferentes Ep's que, bajo el nombre de “(I Hate) Sonic Mook Experiment”, habían ido recogiendo algunos de los temas más característicos e infalibles de su repertorio como DJ. Para la ocasión, McLusky selecciona lo más granado de sus sesiones, haciendo pasar una vez más por la aguja temas de artistas como Death In Vegas, Primal Scream, Stereolab, Add N To (X), A Guy Called Gerald, Letfield, Squarepusher, Suicide (no podían faltar), Christian Vogel o Asian Dub Foundation.

A pesar de la indudable calidad del compilado, lo verdaderamente interesante del álbum radica en el buen oído para descubrir nuevas promesas dentro del “underground”. En este primer volumen, rescata del anonimato a Toes, Klart, Meat Katie, King Biscuit Time, Hairy Butter, Creephax, Con Pro (co-producidos para al ocasión por el propio McLusky) o Earl Brutus, junto a formaciones que por aquel entonces ya comenzaban a despuntar en el panorama internacional como Clinic, Fat Truckers, Playgroup, Electrelane o A.R.E. Weapons.

Una agradecida colección de hits alternativos ("The Second Line” , “Plug Me In"), remixes resultones (relecturas de “Swastika Eyes", “Dirge” y “Neptune City", por cortesía de David Holmes, Jarvis Cocker y Two Lone Swordsmen respectivamente) y agradables sorpresas ("Teenage Daughter", “Bring Yourself” y demás sensaciones de temporada).

La solvencia de Sherwood, Vogel y A Guy Called Gerald se basta por si misma para superar la prueba del algodón, deparándonos mayores sorpresas a la hora de saborear las aportaciones de Squarepusher, Playgroup, todo un Richard D. James (a.k.a. Wagon Christ) y la presentación en sociedad de Disastronaught.

Palabras mayores.

* FAT TRUCKERS - "Teenage Daughter"

COBRA KILLER - "76/77" (Monika Industries, 2004)
July 10, 2006 11:40 PM PDT
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Todavía estoy a la espera de comprobar qué tal le ha sentado al dúo de electro-punk berlinés el reciclaje al neo electro-folk (¿?) de su reciente “Das Mandolinorchester” (Monika, 2005). Según dicen, ahora reinterpretan el grueso de su repertorio mediante el uso exclusivo de mandolinas, pianos y percusiones tradicionales (¡!), así que conviene ir familiarizándose con sus canciones e ir abriendo boca con la revisión de este “76/77”, no vaya a ser que se nos atraganten.

Para empezar, podríamos definir su estilo como una energética amalgama de “sampleos” low-fi, programaciones de ritmos sucios tomados prestados del electro menos refinado, y unas letras provocadoras y subversivas cantadas a voz en grito. O sea, que los nombres de Annika Line Trost y Gina V. Dório podrían sumarse a la ya larga lista de “petardas” aficionadas al Commodore 64, justo al lado de las Chicks On Speed y Peaches, de no ser porque llevan ya su tiempo militando en el “underground”, han girado por Europa de la mano de los mismísimos Sonic Youth y han editado sus anteriores trabajos en Digital Hardcore, el sello de Alec Empire. Es más: la propia Peaches se dio a conocer gracias a telonearlas.

Con el tiempo, han sabido evolucionar hacia un ruido de fondo mucho más complejo, llegando a colaborar con grandes nombres de la electrónica trotona (como T. Raumschmiere, Patrick Catani, Thomas Felhmann y Erick D. Clark) sin perder por ello ni un ápice de su agresividad inicial. La receta es la de siempre: letras disfuncionales sobre el lujo y la miseria de le “jet-set”, una pizca de procacidad sexual, “sintes” distorsionados, bajos gordos y cajas de ritmos con las bpm’s a todo trapo. Lo curioso es que la cosa funciona y se salen con la suya. Como suele decirse: “hecho, es simple”.

El disco es variado, alternando los ramalazos de rock y electro con saludable desparpajo para revelarse como una suerte de homenaje (el título ya es de por sí bastante explícito al respecto) a la new wave y la no wave. De hecho, sus referentes musicales son más bien ajenos a la escena electrónica (un poco al estilo de Stereo Total o Messer Chups), alternándose entre sus preferencias el garage y la psicodelia con ocasionales destellos psychobilly de serie Z. Sus mejores temas (el “hitazo” de surf-rock tecnificado de “L.A. Shaker” o el sadismo cabaretero de “I Like It When It Burns A Bit”, por citar sólo un par de ellos) no dejan de ser remedos parcheados a partir de “samples”extraídos de algunos oscuros vinilos de los setenta.

Conclusión: una buena manera de “rockear” (con actitud) a la manera moderna y sin perder la perspectiva. "Ouh, yeah!"

* COBRA KILLER - "L.A. Shaker"

SLEATER-KINNEY - “The Woods” (Sub Pop, 2005)
July 10, 2006 10:34 PM PDT
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En un reciente comunicado oficial a través de su página web, las Sleater-Kinney han anunciado que se van a tomar un merecido e indefinido descanso después de once años de carrera. Posiblemente la maternidad y los proyectos paralelos (¡atención al lo nuevo de Quasi!) hayan jugado a favor de su retirada. En cualquier caso, este se me antoja el mejor momento para retomar su último trabajo: para el que suscribe, uno de los mejores discos de rock del año pasado.

En la era de lo previsible, del "mainstream", Sleater-Kinney habían ganado ya todas sus batallas sin renegar de su impredecible actitud punk, ni de su expresiva audacia pop. Comprometidas (pero no doctrinarias), siempre política y socialmente activas, a sus componentes pronto se les quedó pequeño el saco de las “riot grrrls”. Precisamente porque no se conformaban con derrotar al club del “rock de la testosterona”.

Desde sus inicios, allá por 1994, se percibía claramente que la suya era una apuesta que quería ir mucho más fuerte y más lejos, atando los cabos que unen a Chuck Berry con PJ Harvey y a Patti Smith con Nirvana. Siempre ejecutaron su música con una energía incandescente; para ellas, cada canción era mitad un adversario y mitad una pareja de baile. Las canciones se pelean, se abrazan o se queman. Para que funcionen, las emociones han de ser siempre extremas.

Han pasado once años y siete discos. Con el último, este arrebatador "The Woods" (2005), completaron una trilogía de maravillas que incluía "Dig Me Out" (KRS, 1997) y "One Beat" (KRS, 2002). Producido por David Fridman (The Flaming Lips, Mercury Rev, Low), el nuevo álbum logró ensanchar su apabullante sonido y darle aún mayor panorámica, pero sin despegarlo de su esencia ni limar sus filos, como explorando nuevas fronteras sin chaleco antibalas.

Basta con fijarse en los solos de guitarra como el que levanta el muro de “fuzz” contra el que erupciona "What`s Mine Is Yours", sin nada que envidiar a hitos similares de Sonic Youth y Yo La Tengo. Otro solo inflamado sirve de puente entre los dos últimos cortes, "Let`s Call It Love" y "Night Light", y sus toneladas de ruido, grabadas en una primera toma, obligan a preguntarse si alguna vez alguien ha digerido de una forma tan creativa y diabólica la influencia de Led Zeppelin.

Muchos se asustan ante las nuevas ideas y por eso son tan aburridos. Sweater-Kinney parecían no conocer ese miedo y en "The Woods" se encargaron de dejarlo bien patente, reiterándolo hasta con chulería y haciendo emerger estribillos y solos que no aparecen por donde se supone que deberían. Porque el disco al completo parece regirse por la misma pasión y emoción con los que se suele definir su música.

Desde “The Fox”, esa macabra y contundente fábula que abre el disco, las chicas dejan bien claro que, en lo sucesivo, van a jugar duro. A pesar de ser consideradas por gran parte de la crítica como “la mejor banda de rock americana del momento”, podríamos concluir que este “The Woods” es, sin discusión, su mejor disco: el más atrevido, el que suena mejor, y el que más tiempo pasará en el equipo de mi habitación.

Fridman se puso al servicio del trío a la hora de abordar el más amplio espectro del legado del rock’n’roll (blues incluido) para dar forma a una obra tremenda, robusta y grande. Todo un órdago de guitarras que arden y base rítmica pesada, contundente: desde la ya mencionada “The Fox”, pasando por la influencia de Patti Smith en “Wilderness”, el garage de “What´s Mine Is Yours", el inesperado optimismo soleado (casi folk) de “Modern Girl” o la supervitaminada “Entertain”, donde nada queda a la imaginación o a la sugerencia.

Ahí queda eso.

* SLEATER-KINNEY - "Entertain"

SONIC YOUTH – “Rather Ripped” (Geffen, 2006)
July 10, 2006 09:43 PM PDT
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Resulta comprensible que tras llevar un cuarto de siglo en el candelero de la experimentación, los proyectos paralelos de los neoyorquinos hayan ido cobrando una entidad expresiva cada vez más radical. Mientras Thurston Moore ocupa las horas muertas en la deconstrucción abrasiva con Diskaholics Anonymous Trio (en compadreo con Jim O’Rourke y Matt Gustafsson), Lee Ranaldo explora los severos cauces de la improvisación jazzísistica con Text Of Light y Kim Gordon da sus primeros pasos en solitario en la composición de bandas sonoras. Así las cosas, tampoco es de extrañar que el miembro más inquieto del combo, el expansivo y prolífico O’Rourke, se haya decidido a abandonar las “juventudes sónicas” para centrarse en su propio trabajo de estudio.

Pero lo cierto es que, contra lo que muchos pronosticaban, no sólo no se le echa de menos si no que, en su ausencia, la banda ha sido capaz de firmar el que posiblemente sea su mejor álbum desde la época de “Washing Machine” (Geffen, 1995). Y no sólo eso, sino que además han recuperado su vertiente más “noise pop”, aparcando los experimentos con gaseosa para mejor ocasión. Por todo ello, poco (o nada) tiene que ver este “Rather Ripped” con los precedentes “Murray Street” (Geffen, 2002) o “Sonic Nurse” (Geffen, 2004), lo cual no significa que se trate de un paso atrás o de un trabajo acomodaticio. Si acaso, todo lo contrario.

Una vez más, la Gordon se desmarca con un par de estupendas canciones, de esas que le sientan como un guante a su cadencia vocal y que resultan de lo mejor del lote (“Reena” y “Jams Run Free”). Para cuando acomete la dulce “The Neutral”, a más de uno ya se le habrán olvidado los reproches preconcebidos.

Moore parece dispuesto a perpetuar su legado con los arabescos electrificados de “Turquoise Boy” y “Pink Steam”, demostrando un elegante sentido de la mesura en piezas como “Peace Attack” y “Do You Relieve In Rapture?”. Sigue siendo único a la hora de bordar esas cuerdas de harmónicos fantasmales e impregnarlo todo de una atmósfera tensa y dubitativa a partes iguales.

Como no podía ser de otro modo, Ranaldo se desquita con una de sus habituales canciones crudas y poéticas: “Rats” cuenta con la mejor letra de todo el disco (“let me place in your past / with your other precious toys”) y hace que nos replanteemos muy positivamente su faceta de “songwriter”.

Llegados a este punto, la solidez del grupo (Steve Shelley también está en plena forma, a juzgar por “Sleepin’ Around” y “What A Waste”) sigue resultando incontestable. Aún despojándose de la virulencia y el ruidismo, siguen un par de pasos por delante de la mayoría de sus coetáneos. Y está más que claro que todavía les queda mecha para rato. Simplemente, incombustibles.

* SONIC YOUTH - "Turquoise Boy"

DEERHOOF - "The Runners Four" (Kill Rock Stars, 2005)
July 10, 2006 08:11 PM PDT
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¿Qué podría decir de ellos, a estas alturas, sin perder la compostura y quedar en evidencia? Pues que son uno de los grupos más maravillosos, personales y decididamente especiales de la actualidad. Que llevan ya siete discos mareando la perdiz con su inclansificable concepción melódica y la fiebre sigue sin dar visos de remitir. Que habitan en una extraño universo "noise-pop" en la que Stereolab y Boredoms se dan la mano y donde los delirios experimentales de Yoko Ono conviven estrechamente con la crudeza polirrítmica de Lighting Bolt y la expansión gaseosa de Black Dice. Que son la demostración empírica de que (hablando claro) "otro mundo mejor es posible". O al menos, eso parecen estar dispuestos a demostrarnos con su maravilloso nuevo álbum...

Pecando de picajoso, al escuchar el disco puede que uno eche un poco en falta el talante esquizoide de "Reveille" (KRS, 2002), pero a pesar de ello "The Runners Four" dista años luz (¡qué digo! ¡galaxias enteras!) de poder catalogarse como previsible. Todavía conservan la inagotable creatividad alucinada de antaño, sólo que ahora prefieren revestir sus canciones con esa engañosa carga de naif pegajoso que revitaliza la potencia perversa de sus acrobacias aurales. Así y todo, los riffs zigzagueantes y encabritados de "Twin Killers" son de los que dibujan sonrisas cómplices en los rostros de los fans más exigentes, mientras que los juegos vocales y las guitarras desdobladas y rasposas de "Scream Team" nos remiten a sus grandes logros en materia de caos azucarado.

Las canciones más aparentemente amables, luminosas y hasta reposadas (como "Chatterboxes", "Odyssey" y "Vivid Cheek Love Song") nos preparan para las irresitibles "Spirit Ditties of No Tone", "Lightning Rod, Run" y "O'Malley, Former Underdog", sorpresivos y brillantes momentos para aquellos que (como el que suscribe) disfrutamos de su gozosa veta ruidosa. Para cuando "You're Our Two" y "Rrrrrrright" echan el cierre, hemos asistido a una de las más inspiradas demostraciones de cómo el pop ácido y burbujeante puede casar a la perfección con los aguerridos aguijonazos del rock más incómodo y experimental.

Del preciosismo melindroso de "Running Thoughts", pasan con pasmosa naturalidad a las retorcidas cuchilladas de "Midnight Bicycle Mystery" y "Bone-Dry". Y en medio de todo ello, un torrente de poesía enferma, de cuento de hadas puesto del revés por el que pasean, como Pedro por su casa, misteriosas bellezas gemelas, espías y piratas.

En resúmen: que no sólo nos encontramos ante su álbum más largo y ecléctico, sino que además es uno de sus trabajos más completos e indispensables hasta la fecha. A atesorar a buen recaudo desde ya.

* DEERHOOF - "Twin Killers"

SOME GIRLS – “Heaven’s Pregnant Teens” (Epitaph, 2006)
July 10, 2006 07:43 PM PDT
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¡No confundirse, flacos! Estas bestias pardas de San Diego nada tienen que ver con la homónima banda de Juliana Hatfield. Lo suyo es el hardcore punk destartalado y podría decirse que de casta le viene al galgo. Para empezar, entre sus filas nos encontramos a viejos conocidos de la escena grindcore y “screamo” como Wes Eisold (American Nightmare, Give Up The Ghost), Sal Gallegos (Secret Fun Club), Rob Moran (ex-Unbroken), Justin Pearson (The Locust, Crimson Curse) y Christopher Sprague (Tristeza). Con semejantes referencias no es de extrañar que su salto al larga duración llegue apadrinado por Epitaph, ni que nos escupan trece violentas canciones en poco más de un veinte minutos, ¿verdad?

Está claro que nos enfrentamos a un elepé feroz, gritón y frenético, de esos que no son aptos para oídos sensibles; así que mejor será dejar a un lado las obviedades de turno (distorsiones dolorosas, velocidad de crucero, letras incomprensibles...) y vayamos directamente al grano.

Como la propia banda se encarga de subrayar desde el título y la cubierta del disco, el “leitmotiv” del mismo podría definirse como una perversión gargantuesca de la anécdota argumental de “Ágnes de Dios” (Norman Jewison, 1985). Y puesto que nos encontramos ante gente poco dada a las sutilezas, el resultado es no es más que un chirriante compendio de imaginería blasfema a costa de la Inmaculada Concepción y demás lugares comunes del credo católico. Sin ir más lejos, en “You’ll Be Happier With Lower Standards”cargan las tintas al respecto con versos tan poco afortunados como “and I am puking devil's blood / Lord, do you love me?” y se quedan tan anchos. El afán de (supuesta) provocación les pierde, dejando en evidencia que los perros no son más fieros cuanto más ladren... si no más bien al contrario.

Pero por suerte para el aficionado, el disco esconde un par de temas destacables que (si bien no justifican por sí mismas el paso por caja)contribuyen a dotar al álbum de una cierta consistencia mostrenca que resulta bastante de agradecer. Atención pues a “Bone Metal” (con esa “obertura” de medio minuto a golpe de feedback chirriante) y vayan preparándose para recibir a continuación un “Marry Mortuary” que estalla con la misma intensidad que una traca valenciana en plena cara.

Ahora bien, para aquellos que busquen algo más que furia descontrolada, la cosa anda mucho más justita. La banda se atreve con una curiosa versión (“Religion II”) de la que no salen precisamente airosos: el original de P.I.L. pierde gran parte de su carga de profundidad bajo los efectismos de tanto calambre espasmódico y tanta urgencia por epatar. Por otra parte, el sombrío cierre de “Deathface” esconde un relativo interés, al indagar las posibilidades experimentales del sonido de las cavernas. Sin embargo, tampoco aquí acaban de concretar demasiado y se pierden entre un marasmo de ecos, percusiones y atmósferas siniestras que confirman el diagnóstico inicial: mucho ruido y pocas nueces.

* SOME GIRLS - "Religion II"

SOME GIRLS – “Heaven’s Pregnant Teens” (Epitaph, 2006)
July 10, 2006 07:43 PM PDT
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¡No confundirse, flacos! Estas bestias pardas de San Diego nada tienen que ver con la homónima banda de Juliana Hatfield. Lo suyo es el hardcore punk destartalado y podría decirse que de casta le viene al galgo. Para empezar, entre sus filas nos encontramos a viejos conocidos de la escena grindcore y “screamo” como Wes Eisold (American Nightmare, Give Up The Ghost), Sal Gallegos (Secret Fun Club), Rob Moran (ex-Unbroken), Justin Pearson (The Locust, Crimson Curse) y Christopher Sprague (Tristeza). Con semejantes referencias no es de extrañar que su salto al larga duración llegue apadrinado por Epitaph, ni que nos escupan trece violentas canciones en poco más de un veinte minutos, ¿verdad?

Está claro que nos enfrentamos a un elepé feroz, gritón y frenético, de esos que no son aptos para oídos sensibles; así que mejor será dejar a un lado las obviedades de turno (distorsiones dolorosas, velocidad de crucero, letras incomprensibles...) y vayamos directamente al grano.

Como la propia banda se encarga de subrayar desde el título y la cubierta del disco, el “leitmotiv” del mismo podría definirse como una perversión gargantuesca de la anécdota argumental de “Ágnes de Dios” (Norman Jewison, 1985). Y puesto que nos encontramos ante gente poco dada a las sutilezas, el resultado es no es más que un chirriante compendio de imaginería blasfema a costa de la Inmaculada Concepción y demás lugares comunes del credo católico. Sin ir más lejos, en “You’ll Be Happier With Lower Standards”cargan las tintas al respecto con versos tan poco afortunados como “and I am puking devil's blood / Lord, do you love me?” y se quedan tan anchos. El afán de (supuesta) provocación les pierde, dejando en evidencia que los perros no son más fieros cuanto más ladren... si no más bien al contrario.

Pero por suerte para el aficionado, el disco esconde un par de temas destacables que (si bien no justifican por sí mismas el paso por caja)contribuyen a dotar al álbum de una cierta consistencia mostrenca que resulta bastante de agradecer. Atención pues a “Bone Metal” (con esa “obertura” de medio minuto a golpe de feedback chirriante) y vayan preparándose para recibir a continuación un “Marry Mortuary” que estalla con la misma intensidad que una traca valenciana en plena cara.

Ahora bien, para aquellos que busquen algo más que furia descontrolada, la cosa anda mucho más justita. La banda se atreve con una curiosa versión (“Religion II”) de la que no salen precisamente airosos: el original de P.I.L. pierde gran parte de su carga de profundidad bajo los efectismos de tanto calambre espasmódico y tanta urgencia por epatar. Por otra parte, el sombrío cierre de “Deathface” esconde un relativo interés, al indagar las posibilidades experimentales del sonido de las cavernas. Sin embargo, tampoco aquí acaban de concretar demasiado y se pierden entre un marasmo de ecos, percusiones y atmósferas siniestras que confirman el diagnóstico inicial: mucho ruido y pocas nueces.

* SOME GIRLS - "Religion II"

THE APES - "Baba's Mountain" (Birdland, 2005)
July 10, 2006 06:13 PM PDT
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Desde hace años el sonido de Washington DC parece indisolublemente relacionado con los pioneros del hardcore. Su sola mención despierta en el aficionado el recuerdo imborrable de bandas como Minor Threat, Bad Brains o Fugazi. Pero no todo el monte es orégano, como se encargan de demostrar The Apes en su cuarto disco.

En el tiempo que separa esta nueva entrega de su debut, “The Fugue in the Fog” (Frenchkiss Records, 2001), se aprecian más bien pocos cambios en la orientación psicodélica hardrockista de la banda. De hecho, estoy convencido de que si Tony Iommi hubiese tocado los teclados, los Black Sabbath hubiesen sonado a algo parecido a esto.

Pero dejando al margen su evidente filiación setentera (no resulta complicado seguir el rastro de Deep Purple y The Seeds a lo largo de sus composiciones), parece que últimamente el característico perfil rocoso de su cancionero empieza a enriquecerse con melodías y coros más orientados al pop (estupendo el dueto de cierre, “Who’s Left Alive?”). Como siempre, prescinden de las seis cuerdas (y ni maldita falta que les hace) y se centran en sacarle partido a los tres acordes de siempre. A veces recuerdan un poco a unos Brian Jonestown Massacre que se hubiesen olvidado de la Velvet Underground, jugueteando con las estructuras, pero sin caer en la trampa de los desarrollos largos y plomizos tan afines al cánon "stoner" mal entendido.

De entre el nuevo repertorio destacan un par de piezas que avanzan a trote de mamut (“The Night Time Reaper” e “Imp Ahh”) y demuestran su condición de alumnos aplicados de los clásicos del género. En la reposada y oscura “Ornaments and Windchimes”, la teclista Amanda Kleinman recoge el testigo de Paul Weil y demuestra que bien podría ser la cantante titular. En el global, apuntan hacia el rock denso y gomoso (“Organ’s Syrup”, “What We Do Best” y “The Minds Of Mortis” son buenos ejemplos de ello), aunque reinciden en un cierto regusto rancio que los mantiene (una vez más) a las puertas de firmar un disco redondo. No en vano, ahí están Comets On Fire y Dead Medow para demostrar que se puede volar bastante más alto arrancando de similar material de partida.

* THE APES - "Imp Ahh"

Welcome!
October 15, 2007 12:26 PM PDT

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